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Algo tan sencillo o tan complejo como sintetizar "el amor milenial". Ese es el núcleo inspiracional de marjei, más que un dúo, un colectivo creativo que ha despertado en unos meses un interés creciente con cada "fascículo" (como llaman a sus canciones) de pop colorido y minimalista despachado hasta el momento.

A las tras únicas entregas realizadas hasta ahora (los temas "cazafantasmas", "te da igual" y "ladypoma") se unirá este próximo jueves otra más, "líame", para ampliar la colección apuntalada fundamentalmente por sus dos principales cerebros, el mallorquín Patrick Adjei y el murciano Pedro Márnez.

De la combinación de sus apellidos, como se hacía en aquellos negocios familiares de los años 80, surgió el nombre del grupo, escrito en minúscula y pronunciado "maryei". "Todas las fórmulas que pensábamos ya estaban cogidas", argumentan con la sencillez que les caracteriza, antes de revelar que barajaron nombres de personajes de "Toy Story" o de su serie de televisión favorita, "Utopía".

Cuentan a Efe que un máster de publicidad los unió, uno como encargado de los textos y otro de la parte gráfica, un poco como se complementan al componer sus canciones: el también vocalista Márnez pinta las melodías a partir de historias personales que, pasadas por el filtro de las vivencias y versos de Adjei, se convierten en sus composiciones.

"En un viaje juntos a Nueva York, en el apartamento en el que nos quedábamos había una guitarra abandonada, nos pusimos a improvisar algo juntos y así surgió nuestro primer tema", rememoran sobre la génesis del proyecto musical de estos dos artistas que recién estrenan la treintena.

El de la edad no es un dato baladí, pues según ellos mismos declaran, tienden a escribir sobre el "amor milenial". "Habrá quien no se sienta representado en nuestras canciones, porque lo que hacemos es contarlo en función de lo que hemos vivido nosotros y nuestro entorno", se defienden.

¿Qué distingue a esta generación desde el punto de vista sentimental? "Si hablo de redes sociales, nosotros pasamos de no tener nada a tenerlo todo. Nuestra forma de vivir las relaciones antes no era como ahora, que igual ligas con alguien por Instagram pero luego te da vergüenza encontrártelo cara a cara", razona.

Sea como fuere, sus temas han hecho toma de contacto también con la generación posterior, los zetas, con los que les une una forma "más abierta y tolerante" de ver relaciones que, a menudo, nacen en aplicaciones electrónicas.

Precisamente a través de una de las más populares comenzó a darse a conocer marjei. "Abrimos el perfil pensando que era un soporte de promoción más, pero a la vez estábamos abiertos también a quedar, tomar una cerveza y a lo que pudiera pasar... Nos pareció una manera original de hacerlo, pero el algoritmo de Tinder no y capó el perfil", rememora Adjei divertido.

"De hecho, como lo hicimos con mi teléfono, yo ya no puedo entrar nunca más", añade Márnez entre risas ante lo que es una barrera a una de las grandes fuentes documentales de "amor milenial".

También su estilo lo definen también como "pop milenial, pero con asteriscos que hablan de sonidos de jungle pop americano, de sintetizadores también, en una especie de mezcla del pop de los 2000 con el lo-fi".

Todos estos aspectos revelan una forma muy global e imaginativa de afrontar su proyecto. "Siempre hablamos de que no queríamos hacer solo un grupo musical, sino que hubiese un concepto y, detrás, un grupo creativo. Nosotros damos la cara, pero somos un colectivo más que un dúo", precisan.

De mano de ese equipo surgen sus vistosos videoclips, así como la idea de entregar sus canciones por fascículos. "Es la manera en que se consume música actualmente. Mira Rosalía o C. Tangana. Ya no sacas un disco de 12 canciones, porque si no se quedan temas perdidos que igual eran tus favoritos y porque, como todo va tan rápido, un mes después tienes que volver a lanzar algo nuevo", alegan.

"Y lo del LP no es de momento ni un sueño ni una meta. Alguna discográfica nos ha tentado, pero suelen ofrecer contratos por varios discos. Ese es un compromiso muy grande, ¡yo qué sé si me van a salir 30 canciones!", reflexiona Márnez, más amigo de atender a la inspiración cuando esta llama.

Eso sí, aseguran que nuevos "fascículos" seguirán llegando en los próximos meses hasta componer un repertorio suficiente como para ofrecer sus primeros conciertos el próximo año.

Javier Herrero.