Almagro (Ciudad Real), 15 jul (EFE). - El Palacio de los Oviedo ha acogido esta noche el estreno absoluto de 'Marta la piadosa' dirigida por Vanessa Martínez, en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

El espectáculo, producido por la compañía Teatro Defondo, se basa en uno de los textos menos conocidos de Tirso de Molina, en el que el personaje de Marta finge una honda devoción religiosa para tener la libertad de ver a su amante Felipe.

La transgresión que supuso esta obra en su estreno en 1614 supuso que el dramaturgo tuviera que retirarse durante tres años en el monasterio de Estercuel por conflictos con las autoridades religiosas de la época.

Martínez ambienta 'Marta la piadosa' en la España de principios del siglo XX, traumatizada con la pérdida de Cuba y socialmente fascinada por los indianos que volvían con dinero de las colonias.

La propuesta escénica parte de una aparente simplicidad eficiente, pero guarda muchos trucos para sorprender al espectador que, al margen de algunas imprecisiones propias de un estreno, aceptó el juego al que el montaje invitaba.

Martínez teje una comedia fresca que se basa en cuidar el verso y encomendarse a un ritmo trepidante, con un elenco muy coral que en ningún momento se permite un descenso de energía.

Destaca especialmente el trabajo de la actriz Silvia de Pé, eléctrica en el papel de Marta, que se pone al servicio de la situación cómica consiguiendo conectar con un público que acaba siendo cómplice de todos los enredos que propone el personaje.

En el montaje de Martínez, que también es la autora de la versión dramatúrgica, junto al verso bien respetado de Tirso de Molina, caben todo tipo de chistes y anacronismos para ayudar al público a llegar a la velocidad trepidante a la que pasan las cosas, quizás en un exceso que saturaba la mezcla en algunos momentos de la representación.

La música del espectáculo, desafortunadamente grabada, cuenta con Andreas Prittwitz en los vientos y Luis Fernández en los teclados, proponiendo un interesante viaje musical que acompaña la estética de la obra, con matices ibéricos y un gran gusto a ritmos caribeños.

El público, que prácticamente ha llenado el Palacio de los Oviedo para asistir a este estreno absoluto, ha despedido la propuesta con una prolongada ovación.