EFEBarcelona

Una pequeña comunidad de apenas una cincuentena de casas, en plena campiña inglesa, cerca de Londres, ve como, de repente, su cotidianidad se rompe al desaparecer un niño llamado Lanny. Este suceso, central en la novela "Lanny", le sirve a su autor Max Porter, para mostrar la mezquindad humana.

Como ya ocurría en su primera novela, "El duelo es esa cosa con alas", Porter, que ha dejado su trabajo como editor y desde hace unos meses se dedica solo a la escritura, ha armado un relato poético y oscuro, con un ser ancestral, denominado Papá Berromuerto, que tiene la capacidad de escuchar las conversaciones de los habitantes de ese lugar, algo que le divierte.

En una entrevista con Efe, Porter, que ha sido nominado al Man Booker Prize por "Lanny", ha rememorado que originalmente se trataba de un poema, que escribió antes de tener hijos y en el que tampoco aparecía el Papá Berromuerto y su capacidad de poner al descubierto lo que la gente piensa realmente de sus convecinos, cuando se encuentra de puertas para adentro en sus casas.

Ahora padre de tres hijos, ha querido dejar claro que tampoco ha querido que fuera un relato sobre un niño "concreto" desaparecido, sino que antes de darle la vuelta al poema original para convertirlo en relato leyó muchos libros "espantosos" sobre pequeños desaparecidos y "creí que necesitaba sumergirme en este mundo".

"La conclusión a la que llegué -destaca- es que si uno de mis hijos desapareciera, para mí sería muy difícil seguir viviendo".

Tampoco deja pasar que es un libro, publicado por Literatura Random House y Rata, que va "de un personaje mítico, que he inventado, que tiene mucho de mí, y que está muy presente en esa comunidad, además de que ser quien muestra al lector lo que de noche se dice dentro de las casas de Lanny y su familia, lo que no siempre es algo amable".

Y es que Lanny es un chaval peculiar, al que le gusta jugar solo y adentrarse por el bosque cercano a su casa, con una madre que es escritora de novela negra, y la persona que le pone en contacto con Pete, un artista ya mayor, que le da clases de dibujo y que cuando el niño desaparece es señalado como el principal sospechoso de su ausencia.

"Creo que algunos autores -ha argumentado- queremos escribir sobre personajes con unas circunstancias emocionales que ponen a prueba al resto, que denotan cómo puede actuar la mente humana en momentos difíciles".

A su juicio, sin embargo, si hay que criticarle algo es que no fue "suficientemente sutil a la hora de dibujar a las personas que tienen prejuicios, que critican y chafardean sobre los demás, pero es que eso hubiera sido muy poco realista, porque en ese registro, que es el lenguaje de la prensa amarilla en el Reino Unido, que es la encarnación del mal, no hay ninguna sutilidad".

Aunque a diferencia de otros autores británicos como Jonathan Coe en "El corazón de Inglaterra" (Anagrama) no aborda de forma directa el Brexit, sí que cree que el lector puede deducir cómo se posicionan sus conciudadanos ante este hecho.

Advierte que no quiere ponerse "emotivo" con esta cuestión, pero sí que destaca estar muy enfadado con todos, porque "hay unos, reaccionarios, que han comprado el relato del Estado Nación Británico que puede tener una independencia salvaje y casi recuperar sus colonias, y hay otros que no han sabido explicar que eso es una fantasía absurda".

Por otra parte, resalta que eso es la constatación de "la profundidad de un fracaso, en un país tan dividido como el mío por clases, en el que nunca habíamos dejado de hablarnos los unos a los otros, simplemente porque nunca hemos llegado a hablar unos con otros".

Max Porter se muestra "desolado" y con el "corazón roto", porque "desde el punto de vista utilitario básico no seremos tan eficientes para ayudar a la gente que más lo necesita, porque los problemas reales que tenemos son la violencia doméstica, cada vez más personas sin techo o la falta de servicios específicos para jóvenes".

Con más de 40.000 ejemplares vendidos solo en Inglaterra y con los derechos adquiridos por una veintena de editoriales, la novela será adaptada a la televisión, producida por la BBC y protagonizada por la actriz Rachel Weisz, ganadora de un Oscar por su actuación en "El jardinero fiel".

Irene Dalmases