EFEMadrid

El historietista Román López-Cabrera se "sacó de la manga" al cantautor Pepe Soller con la intención de recordarnos el papel que jugaron los cantautores durante el franquismo, y por eso el personaje principal de "Memoria de una guitarra" lleva en su ADN a Paco Ibáñez, Lluis Llach o Serrat.

López-Carrera tenía 14 años cuando en 2003 vio un episodio de la serie "Cuéntame" en el que un actor daba vida a Lluis Llach cantando "La estaca".

"Me incorporé y me puse a apuntar la letra, y se abrió un mundo completamente porque para mí el mundo del cantautor era de otra época y aburrido, pero constatar que había gente que en pleno franquismo se atreviera a cantar ese tipo de cosas me voló la cabeza", cuenta a Efe el autor alicantino (Jacarilla, 1988).

A partir de ahí literalmente se obsesionó por este género y empezó a investigar y escuchar "todo lo que caía en sus manos", canciones de Paco Ibáñez, Raimon, Violeta Parra, Julia León o Víctor Jara.

Nombres que han construido como si fuera una suerte de Frankenstein a Pepe Soller, el protagonista de esta historia que López-Cabrera creó para "poder englobar distintos aspectos de distintos cantautores" y no tener que adscribirse a una biografía concreta.

"Llevaba años queriendo hacer un cómic de esto porque no estaba tratado y me parecía que se podía contar esta historia", cuenta el autor sobre este cómic (Panini) donde la guitarra es ese "símbolo por antonomasia del cantautor antifranquista".

Así, a lo largo de estas páginas el lector conocerá las vicisitudes de un artista en esta época, como la huida a Francia, las cancelaciones de conciertos, el veto de canciones o las carreras huyendo de la policía; situaciones que nos llevan a conocer también cómo era y como se vivía en la España de esos días.

Y tanto es que el cómic se acerca a sus protagonistas que en las páginas de este relato en viñetas su autor introduce a personajes de carne y hueso como el policía Antonio González Pacheco, "Billy el Niño".

"Me dio un poco de miedo, dudé mucho si ponerlo, al igual que dudé en meter una escena en la que sale el rey Juan Carlos. El de Billy el Niño dudé, pero cuando salió la noticia de que había muerto sin juzgar y sin quitarle la medallas... Pensé que no podía ser, como sucedió con Pinochet, y por eso los incluí", reconoce.

Contada a través de 'flashbacks' que se van dando paso con las canciones que un anciano Pepe Soller ofrece, López-Cabrera ha incluido también la figura de un niño, el nieto del cantautor, para representar al "escéptico".

Porque otra de las razones que le llevaron a hacer este cómic es rebelarse contra todos los que durante mucho tiempo se han "burlado" de que su música favorita fuera la de Paco Ibáñez o Lluis Llach. "Quería intentar explicar por qué esta gente era importante y sigue siendo necesaria, y ese niño es el neófito el no iniciado", aclara.

Además, en "Memoria de una guitarra" podrá disfrutar de las canciones que canta Soller, melodías todas inventadas por el autor del cómic porque él "juega" a ser cantautor "de vez en cuando".

"Me tocó escribir tanto las que se cantaban como las que se censuraban, y eso fue muy divertido con ese tipo de lenguajes y 'voy a hacer esto para que lo censuren'.... Eso me gustó porque fue como meterte lo más parecido en la mente de esa gente. Ver cómo sortear la censura", agrega.

"Llevo muchos años haciendo canciones, y he hecho todas, incluso también las que finalmente censuraba la dictadura. Y no te creas que no llegué a pensar hacer un disco con estas canciones", reconoce entre risas el autor de este cómic que ha coloreado su pareja, Marina Armengol.

Convencido de que "no hay fecha de caducidad para la canción de autor", este experto en este género ha contado para su libro con el "beneplácito" del escritor Fernando González Lucini.

Pilar Martín