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El síndrome del "nido vacío", que muchos cineastas han usado como argumento para sus películas, es también el origen de la comedia francesa "Mi niña", que su directora Lisa Azuelos ha manejado como elemento de terapia y para "empezar una nueva vida", reivindicándose como mujer y no solo como madre.

"Hacer esta película me ayudó mucho a reflexionar, pero lo que más me ayudo fue que conseguí hacer del vacío una creación que se quedará para siempre, y también me ha permitido empezar una vida nueva, otro tipo de vida, en la que me veo como mujer, además de como madre", afirma Azuelos en una entrevista con Efe.

La actriz, cantante, guionista y directora, saltó a la fama con la comedia adolescente "LOL (Laughing Out Loud)" en 2008, y en 2012 hizo el remake americano con una adolescente Miley Cyrus como protagonista; ahora es su propia hija, Thaïs Alessandrin, la estrella emergente.

Con la actriz Sandrine Kiberlain como Heloise, alter ego de la directora, "Mi niña", que está contada en tono de comedia amable, narra cómo a medida que se acerca la partida de Jade, su hija pequeña, el estrés de Heloise aumenta y se aferra a los recuerdos de momentos compartidos con ella.

"Mi niña" no solo está basada en la experiencia de la directora, que vivió la marcha de su hija menor a una universidad de Canadá, sino que "es", punto por punto, lo que ocurrió, dice Azuelos entre risas.

"Todo lo que cuenta la película es mi vida", hasta la escena en la que la dirección del colegio le pilla soplando por teléfono a su hija una respuesta del examen que estaba haciendo.

El teléfono móvil es prácticamente otro protagonista, pero porque Azuelos quería mostrar "cómo funciona la memoria". "En nuestras cabezas, hacemos una especie de censura, una memoria selectiva para los recuerdos, pero ahora -denuncia- nuestros recuerdos se ven sustituidos por la tecnología, confiamos demasiado en la tecnología".

"Lo que no está grabado es que no existe -protesta-, es como si lo que no pasa por tu teléfono no hubiera existido"

Contada a base de 'flashbacks' que se intercalan bellamente con el tiempo real, la directora confiesa que esa estructura salpicada de recuerdos es lo que más trabajo le ha dado.

Reconoce que le marcó su vida el nacimiento de sus hijos, pero en la película se ha centrado más en los 4 o 5 años de la pequeña: "Cuando está con sus hermanos, estamos todos en familia, y ella empezaba a hacer preguntas".

"Ha sido fantástico poder compartir esto con tantas otras mujeres que sienten empatía, porque han vivido lo mismo", apunta Azuelos, si bien Heloise no es una mujer corriente. Divorciada cuando los niños eran muy pequeños, se ha esforzado en dejarlos crecer con la máxima libertad, comiéndose sus miedos y tratando de que no se le note que los sobreprotege.

Así, pone cara de póker cuando su niña, que aún no ha cumplido los 18, fuma y bebe con sus amigos en casa con el respaldo de su madre, que no le falla siquiera cuando aparece con su reciente novio, al que invita a dormir con ella en su habitación. Se resiste, eso sí, cuando le pide permiso para saltar en paracaídas.

Todo verdad, aumentado por la comicidad de la cinta; también el momento en que, a punto de partir, su hija le regala la diadema de plástico que, de pequeña, la convertía en una princesa.

"Y mi niña me coronó en el aeropuerto, de verdad", cuenta Azuelos, con una cierta emoción: "Así fue como ella me abrió el camino para que yo aprendiera a coronarme a mí misma, porque me di cuenta poco a poco de que si no me coronaba yo misma, nadie iba a hacerlo", resume.

La cinta se estrena el viernes en salas en España. "Hoy es mejor vivir en España que en Francia porque aquí llevamos seis meses sin restaurantes y sin cines, sin estrenar ni una sola película", se queja la directora, que entiende que en su país se están tomando unas medidas restrictivas "rabiosas y absurdas".

"Pero esto, que no ha parado la pandemia, sí ha detenido la alegría. Me pregunto si eso no habrá dado pie a la pandemia para crecer", se lamenta.