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Más de 30 años hace que Miguel Costas se dedica a la música y más de 20 los que han pasado desde su salida de Siniestro Total, a pesar de lo cual, se le sigue preguntando mucho por su ex banda, "demasiado" apostilla él, que acaba de publicar con su actual grupo un cuarto álbum, "No me cuentes tu vida".

"La música es para olvidarse de los problemas, no para sufrirlos; si tienes uno, intenta resolverlo", explica el músico gallego en una entrevista con Efe, respecto al sentido del título de este nuevo trabajo que llega apoyado en su lanzamiento por una multinacional ("para volver a la independencia siempre hay tiempo", justifica).

El álbum arranca muy arriba con "Bestia", que será el tercer sencillo, tras el lanzamiento de los singles previos "Palisandro" y "Botellón", su "antítesis".

Precisa que más que cabreo, sus nuevas canciones destilan "fuerza" y que "No me cuentes tu vida" (Warner Music) constituye básicamente un "disco de rock con estribillos para tocarlo en directo" y "una reafirmación de por dónde seguir".

En el primero -"Condenados a Costas" (2008)-, cuenta que "andaba aún medio perdido, sin saber hacia dónde tirar". El segundo -"Costas is Back" (2011)- fue una recopilación con duetos y en el anterior -"Alguien tenía que hacerlo" (2013)- "las cosas estaban ya más claras", comenta sobre su progresión musical como Costas, junto a una banda que lo apoya "totalmente".

"Cuando dejé Siniestro Total cometí el error de no seguir llamándome Costas y la gente me perdió un poco la pista", dice sobre la etapa en la que lanzó tres discos como Los Feliz entre 1997 y 2002 y la razón por la que recuperó su apellido al afrontar su actual proyecto.

Miguel Costas (Vigo, 1961) sigue inspirándose en la calle para sus canciones, esta vez desde el "espacio de tranquilidad" que ha encontrado en su nueva residencia en una aldea -"me he ido a vivir al rural", cuenta él-.

Sus gentes, que "viven sin angustiarse por lo que pasa", le han inspirado para componer el corte "Yo qué sé", una actitud que le parece "increíble", porque "hay momentos en que es mejor no saber nada".

Reconoce, no obstante, que esa actitud de desafección política puede estar detrás de algunos problemas y se lamenta, ante polémicas como la de los titiriteros encarcelados en Madrid por supuesto enaltecimiento del terrorismo, que "en los 80 había más libertad".

"Vivimos un momento muy extraño, con demasiada norma y veo a la gente muy parada, un poco sometida y desgastada. Yo no me autocensuro, pero en alguna emisora nos han bajado el volumen", denuncia.

Además de este "No me cuentes tu vida", Costas estudia un próximo disco con su otra banda, Aerolíneas Federales, que vendrá seguido de "conciertos puntuales".

Leyenda viviente de la música rock española, destaca sin embargo que le conocen más en Santiago de Chile -ciudad que visitó recientemente- que en el barrio donde nació.

Se queja también del escaso apoyo que, en su opinión, recibe el rock por parte de los medios de comunicación masivos, que apuestan más por una música "de usar y tirar", y recuerda casos como el de su colega Germán Coppini.

"Mientras Germán vivió, se le hizo muy poco caso. Da rabia más que pena que tenga que fallecer alguien para que se le reconozca", afirma.

Él, que en su próxima gira repasará 30 años de carrera y éxitos musicales -"aunque en realidad son 35, pero vamos a celebrar los 30 y luego ya veremos", bromea- dice con ironía que para su propio epitafio le gustaría la siguiente leyenda: "Gané, no me importa".

Por Javier Herrero