EFEBarcelona

Nada más empezar la entrevista con Efe, el vasco Mikel Santiago deja caer que su nuevo "thriller", "En plena noche", es un milagro que tiene mucho que ver con el anuncio de que a principios de este año sería padre de mellizas. Asumida la noticia, puso en marcha el ordenador y no lo paró en varios meses.

Cuando acabó su anterior título, "El mentiroso", también publicado por Ediciones B, confiesa que no tenía previsto seguir ampliando tan pronto el universo del ficticio pueblo de Illumbe -con cierto parecido a Mundaka- pero la llamada telefónica de su mujer en las vacaciones de verano para comunicarle la buena nueva lo trastornó todo porque pensó que luego estaría mucho tiempo sin teclear (como así ha sido).

Padres de otra niña de 5 años, Santiago pensó que tenía que "ponerme a escribir, de nuevo, y se me ocurrió que debería ser algo relacionado con una banda de rock (es músico aficionado desde siempre) y empecé en plena noche para terminar la novela entre dilataciones, con la maleta del hospital al lado, este mes de enero, en un proceso épico".

"En plena noche" narra la peripecia de Diego Letamendia, una estrella de rock en declive que es conocido como Diego León, quien desde el cabo de Gata, donde reside desde hace tiempo, vuelve a su pueblo de Illumbe para asistir al entierro de uno de los miembros de su vieja banda, Deabruak, que ha fallecido en un extraño incendio.

El viaje hasta el norte vuelve a poner el pasado de Letamendia en el presente, puesto que una vez allí emerge todo lo que llevaba sepultado desde hace más de 20 años, después de que una noche de 1999 todos los de la banda quedaran marcados por la desaparición de Lorea, su novia, sin que la policía en este tiempo haya podido esclarecer qué le ocurrió.

El primer chispazo de la historia surgió después de que hace más de dos años, al volver de tocar con unos amigos en un concierto, se les apareciera en la carretera un chaval que venía de fiestas de Bilbao, calzado con unas zapatillas blancas que le salvaron la vida, "porque yo, que conducía, solo vi esos zapatos y pude frenar y no lo matamos por el canto de un duro".

Con una secuencia parecida se inicia la novela, en la que la música tiene un papel preponderante y en la que, como es habitual en Mikel Santiago, el lector acabará asumiendo que nada es lo que parece.

"La idea de la aparición de un chico en la oscuridad de una carretera con la idea de una banda que tiene un concierto, se mezcló y eso es un poco el principio de esta historia. El verdadero germen es, como ocurre en 'Regreso al futuro', que hay una noche en la que hiciste algo, hubo un giro y lo cambió todo".

Eso, no esconde, seguramente, que "tiene mucho que ver con la psicología que yo tenía cuando me enteré de que iba a tener mellizas y que debería cambiar de casa, de coche, de todo. Es ese momento de la vida en el que hay un boom y lo cambia todo".

Hablar de una banda de rock era "otra de las grandes deudas creativas que tenía conmigo mismo porque sé mogollón de bandas y creo que puedo aportar material fresco, original, noble, cosas vividas y que ahora puedo incluir en un 'thriller'".

La novela ocurre en dos tiempos distintos, el presente, y los años 90, los "glory days", tal como los denomina el novelista, nacido en Portugalete en 1975.

En la trama ello también permite que aquellos que fueron jóvenes hace 20 años estén hoy en los 40, tras haber sido partícipes de un momento en el que sus vidas cambiaron por la desaparición de una joven.

"Este modelo de historia funciona bien en la mente del lector, es muy humana, porque todos podemos preguntarnos ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho algo distinto hace 20 años? ¿Puedo cambiar lo que hice mal entonces?".

Por otra parte, se muestra feliz de poder seguir "ampliando el belén" de Illumbe, un lugar que "ya es como un pueblo de verdad, en el que no para de haber gente, con historias que no estarán conectadas entre sí, aunque aquí aparecen algunos personajes de 'El mentiroso' haciendo de secundarios, lo que me hacía gracia".

En cierta manera, argumenta, es tener "la ambición de crear un universo reconocible, con localizaciones que se amplían, con más campo de batalla, puesto que ahora aparece un sanatorio, muy misterioso, que seguro que aparecerá en nuevas novelas, y luego ya crearemos un colegio de monjas con sus misterios".

Preguntado sobre si tiene previsto que la pandemia aparezca en nuevas historias suyas, afirma, contundente, que la esquivará y, de hecho, "este relato acaba en febrero de 2020 porque ya no quería que estuviera, porque me parece que ha sido un periodo aburrido, negativo, de mala vida, un coñazo".

Irene Dalmases