EFEValencia

La artista y escultora de origen palestino Mona Hatoum expone desde este viernes en el IVAM una selección de sus obras, con las que busca implicar al espectador y confrontarlo "con esa sensación de incertidumbre que nos rodea", y con la violencia y fragilidad de un mundo inestable.

Así lo ha planteado Hatoum durante la presentación de la muestra, en la que esta artista, Premio Julio González 2020, ha participado de forma telemática -reside en Londres desde 1975-, y ha agradecido la perseverancia del Instituto Valenciano de Arte Moderno para mantener esta exposición "tan exhaustiva" de su obra, que ella misma pensó en retrasar debido a la pandemia.

La exposición, que podrá verse hasta el 12 de septiembre, presenta 31 obras entre esculturas, dibujos e instalaciones de gran formato, en las que subyace el conflicto, la violencia y la amenaza, sin perder la belleza y la capacidad de atracción junto a la mirada política y social de una artista que aborda la compleja situación geopolítica y los conflictos territoriales del Mediterráneo.

Hatoum centra su interés en la creación de unas piezas que, a pesar de su forma simple y reduccionista, impactan emocional y psicológicamente en el espectador, y están dotadas de una ambigüedad y ambivalencia que permiten lecturas diversas e, incluso, contradictorias.

CONFLICTO Y AMENAZA

Nada más entrar en la exposición, el visitante se da de bruces con "Búnker" (2011), una instalación formada por ocho imponentes estructuras modulares de acero dulce, cuyos cortes y quemaduras emulan las cicatrices dejadas por la guerra del Líbano en Beirut, lugar de nacimiento de la artista en 1952.

Estas estructuras, vacías y en ruinas, recuerdan este conflicto armado que "tanto afectó a la realidad física y la psique colectiva de la ciudad", ha explicado Hatoum.

El conflicto y la amenaza también están presentes en otras obras, como "Hot Spot" (2013), un gran globo terráqueo de acero inoxidable en forma de jaula, sobre cuya superficie unos neones rojos trazan la silueta de los continentes.

La obra, que desprende una energía que atrae y genera la sensación de peligro al mismo tiempo, plantea que los actuales puntos calientes de conflicto no se circunscriben a disputas fronterizas en zonas concretas, sino que todo el planeta se encuentra en peligro debido a la emergencia climática, ha indicado la artista.

También el conflicto palestino-israelí tiene espacio en obras como "Present Tense (1996-2001)", en la que sobre unos bloques cuadrados de jabón, elaborados con aceite de oliva de una zona de Cisjordania, hay dibujado, con cuentas de cristal, un mapa fragmentado de los Acuerdos de Paz de Oslo de 1993.

INESTABILIDAD y AMBIGÜEDAD

La exposición presenta, además, una serie de obras clave dedicadas a los mapas, entre las que destaca "Map (clear)", una obra creada para esta exposición consistente en una gran extensión de canicas de cristal transparente que no están fijadas al suelo, lo que confiere a la obra una gran inestabilidad y vulnerabilidad.

En varias piezas destaca también la presencia de muebles y otros tipos de utensilios domésticos, alterados o aumentados hasta alcanzar proporciones surrealistas, que otorgan a las piezas un carácter amenazante, malévolo u hostil, como puede comprobarse en "Quarters" (1996), "Paravet" (2008) y "Daybed" (2008).

La última instalación, "Impenetrable" (2009), muestra un gran cubo de tres metros de lado, formado a base de varillas de alambre de espino, suspendidas desde el techo con una sujeción invisible, que deja la instalación en "una precaria suspensión".

Con ella, Hatoum contrapone una estructura aparentemente delicada, ligera y transparente con la imagen asociada a la guerra, la restricción de movimientos y las fronteras que representa el alambre de espino, también presente en otras piezas de esta exposición.

Durante la presentación, la artista ha destacado que la precariedad, del individuo y de la Humanidad, están muy presentes en su obra, pues parece que "queremos vivir sin darnos cuenta" de ello, y por eso ella confronta al espectador "con esa sensación de incertidumbre que nos rodea" y que la pandemia ha hecho más evidente.

Y es que el espectador es protagonista en la obra de esta artista, que pasó de usar su cuerpo en los años 80 para hacer crítica política y social, a sustituirlo por el del espectador, al que invita a interactuar con sus obras, experimentar los efectos del entorno y generar su propia interpretación.

La directora del IVAM, Nuria Enguita, ha asegurado que esta es "una de las grandes exposiciones del año" para el museo, mientras que el comisario de la muestra, el exdirector del museo José Miguel García Cortés, ha destacado "la gran coherencia y honestidad", tanto personal como artística, de Hatoum a lo largo de su trayectoria.

Por Carla Aliño