EFEValencia

La banda bogotana Morat ha abierto esta noche su gira "¿A dónde vamos? en el estadio Ciutat de València tras un año sin tocar en directo a causa de la pandemia de la covid-19 y lo ha hecho en una noche calurosa de un tiempo "muy particular" en la que el intercambio de energía entre público y músicos ha convertido la velada en una experiencia digna de las "primeras veces" tras la incertidumbre de la pandemia.

Los colombianos han ofrecido más de dos horas de música en directo ante unos espectadores sentados y cumpliendo las medidas de seguridad y acompañando a la banda en los 24 temas que han sonado ante la grada del estadio futbolístico dentro del ciclo Les Nits del Ciutat.

Antes de iniciar esta gira, Morat explicaba que su nuevo trabajo, "¿A dónde vamos?" (Universal) muestra su madurez y que, debido a la pandemia, es un disco "redondo" en el que han tenido tiempo extra para trabajar y "prepararlo bien".

La música empezaba a sonar en el estadio con los primeros acordes de "A dónde vamos", el tema que da nombre al disco, seguida de "Amor con hielo" y por "Al aire", como primer acto tras el cual Juan Pablo Isaza ha explicado que esta noche en València es "muy particular", no solo por el inicio de la gira sino porque marcará "a dónde vamos en este tiempo tan raro".

"Queríamos traer nuestra música", ha añadido Isaza, hasta València, ciudad elegida para volver a encontrarse con el público tras un año marcado por la pandemia, y que supone el pistoletazo de salida a un calendario de conciertos que llevará al grupo a diferentes puntos de la geografía española, a su Colombia natal y a varias ciudades de Estados Unidos.

Tras un breve corte causado por problemas de sonido, la banda ha continuado regalando temas a un público entregado desde el primer minuto y ha abordado "No hay más que hablar", para continuar con "Presiento" y "Aprender a quererte". Entretanto Martín Vargas ha jugado con el público, a quiénes ha pedido que usaran sus voces a modo de batería en un tema improvisado, justo antes de que el concierto bajara las revoluciones.

Ha sido con "Primeras veces" cuando se ha tornado más íntimo el show y con la que han confesado que este concierto es como esas ocasiones en las que se hacen las cosas por primera vez y en las que "todo siempre es bueno".

El amor, núcleo indisoluble de las canciones de la banda, ha sido el mantra sobre el que han orbitado las melodías más lentas de "De cero", "Mi suerte", "Enamórate de alguien más", "Mil tormentas", "Simplemente pasan" o "El embrujo".

Los miembros de la banda han aprovechado este clima más tranquilo para estrenar el "souvenir" que han asegurado quieren llevarse de esta gira: su piano firmado por uno de los asistentes a cada concierto del tour. Simón Vargas ha reconocido a esas alturas del show la "falta que nos hacía estar aquí" y ha asegurado que ese recuerdo lo llevarán "siempre en el corazón".

Tras este momento participativo de los fans, el concierto ha proseguido con "La Bella y la Bestia", "Yo no merezco volver" o "Porfa no te vayas", con más dosis si cabe de "amor" y con sus pegadizos "ohh ohh", antes de abandonar momentáneamente el escenario para esperar la petición de su público de "otra, otra" y salir de nuevo para rematar el primer directo en tanto tiempo.

Así, han vuelto a las tablas con "Cuando nadie ve" y "Besos en Guerra", justo antes de interpretar los cuatro -acompañados solo por una guitarra- "Bajo la mesa" y seguir con "No se va" con un vigor con el que ya el público empezaba a levantarse de sus asientos, algo que ha ocurrido ya de manera incontenible y generalizada con el último tema -el más conocido de la banda- "Cómo te atreves".

Un broche extasiado para una noche que supone un paso más en la recuperación de la música en directo, tan perjudicada por la pandemia de la covid-19.

Rosabel Tavera