EFEMérida

La actriz argentina Moria Casán, que interpreta a Julio César en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y que es un icono del movimiento LGTBI+ en su país, asegura que se siente "una outsider del sistema", pero no de ahora, "que parece que es un mandato ser inclusivo".

Casán, que se define como "transgresora", señala en una entrevista con Efe que siempre "ha apoyado al colectivo - LGBTI- porque era un sentimiento".

La polifacética y mediática Ana María Casanova, conocida como Moira Casán y como La One (Buenos Aires, 1946) levantará este viernes el telón de la 68 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la obra "Julio César", de William Shakespeare, en una versión libre de José María Muscari en la que hombres y mujeres intercambian sus papeles y que ha cruzado el charco después del éxito alcanzado en su país.

A su juicio, "no hay mejor momento que el actual, en la semana donde se defienden los derechos LGTBI+, para representar esta obra", dice en alusión a la celebración del Orgullo.

La "diva", como la define Muscari, recuerda que los ensayos empezaron el pasado 22 del 2 del 2022 y "esa casualidad hizo que a la semana nos avisasen para venir aquí. Nos sentimos unos elegidos".

Destaca la sensación de "plenitud y de relax" que sintieron cuando la compañía pisó por primera vez la 'arena' del Teatro Romano de Mérida, y aclara que a la hora de subirse a un escenario "emblemático y con tanta historia" no siente responsabilidad, "más de la que ya se tiene en un trabajo", o pánico ante el estreno de la representación en España, sino "protección por el aura que se respira".

La actriz adelanta que van a hacer "un Julio Cesar travestido y dragqueeneado", un papel en el que dice estar cómoda, ya que durante toda su vida y carrera ha sido "un dragqueeneo constante".

No siente la necesidad de interpretar al célebre político y general romano, ya que lo habita, asevera, al ver cierta similitud con él "por ese poder que da la interpretación y el poder de atracción".

Por el contrario, Casán no quiere que la debiliten o la corrompan, como le ocurrió a Julio César, por lo que no siente esa cercanía con el "Julio César vitalicio y dictatorial", ya que no se considera de esa manera, aunque sí en la "presencia de autoridad, pero en el buen sentido".

La actriz anuncia que será "un espectáculo muy audiovisual y muy actual", ya que se trabaja con pantallas y móviles, algo que "sirve para reforzar el auge del publico juvenil al teatro, algo que ya se ve", y avisa que el montaje va a "conmocionar" por tratarse de una "obra disruptiva".

A pesar de su trayectoria radio, televisión, cine y el teatro, además de empresaria, entre otras facetas, valora que estar encima de un escenario le "permite jugar con un rol en cada función y sentir la conexión con el publico", aunque prefiere "no ver la cara de los espectadores, ya que puede descolocar a los actores con gestos involuntarios, y así se disfruta más".

De Muscari, que dirige también la obra, ensalza que apueste por "gente olvidada para ponerlos de nuevo en el radar, jugando con ellos en la escena", y sobre todo, "la unión y mística grupal de la compañía".

David Cerrato Charro