EFESan Sebastián

Noa ha colaborado en su extensa carrera con decenas de reconocidos nombres de todo el mundo, pero la cantante israelí es "muy exigente" y ha dicho "no" muchas veces a este tipo de propuestas. Asegura que elige "con gran cuidado" a aquellos músicos con los que va a compartir escenario.

"Es como irse a la cama con alguien y hay que saber a quién quieres meter en la cama. Tiene que ser alguien con las cualidades y las características que te hagan predecir que esa relación de esa noche tiene visos de salir bien", ha dicho Noa a los periodistas en San Sebastián, donde este viernes participará por primera vez en su Festival de Jazz.

Joan Manuel Serrat y Pasión Vega se encuentran entre quienes han actuado con ella, al igual que Steve Wonder y Sting. Admite que no siempre han funcionado esas alianzas ocasionales, pero que cuando lo hacen "es genial" y se siente "renovada, regenerada".

Ha destacado que el "nivel de compenetración" que ha alcanzado con Gil Dor, su compañero artístico desde hace tres décadas, es lo que les permite "dar entrada a los colaboradores". El guitarrista apostilla que se trata de trabajar con otros "para hacer surgir cierta esencia, para hacer algo que sea verdadero para el público".

El pianista donostiarra Iñaki Salvador será quien se suba con ellos esta noche al escenario de la plaza de la Trinidad, donde anoche escucharon a otro pianista, al menorquín Marco Mezquida, que fue quien los acompaño en su concierto del pasado jueves en Madrid.

A San Sebastián han llegado agradecidos por el "maravilloso cielo gris" que les esperaba tras el calor de Madrid, y de Israel, para estrenarse en el emblemático espacio de la Parte Vieja, de un tamaño que prefiere al de los aforos de muchos miles de personas que también forman parte de su currículum, aunque en mucha menor medida.

Con Iñaki Salvador, el músico que más veces ha actuado en el Jazzaldia, han intercambiado piropos. El pianista, que es la segunda vez que toca con ellos, ha asegurado que los ensayos de hoy en el teatro Victoria Eugenia han sido "una verdadera 'masterclass'".

"No es peloteo. Son músicos con ideas muy claras que dan espacio a tu libertad. Es una situación perfecta pero también muy exigente. Ellos trabajan con la verdad, hacen que todo sea verdad, y esto no tiene nada que ver con que una canción tenga muchos o pocos acordes", ha puntualizado.

En la sesión de "la Trini" sonará música de Bach, que formó parte del penúltimo álbum de Noa y por supuesto de su último trabajo, "Afterallogy", compuesta por una docena de clásicos del jazz, entre ellos "My Funny Valentine", una de las "más hermosas del género" que para la cantante tiene "un mensaje muy pertinente en el siglo XXI", puesto que habla de "ser aceptados por lo que somos".

"La canción viene a decir que quiero a alguien no porque sea perfecto, no porque sea la reina del botox, sino que tenemos que aceptarnos y querernos cada uno de nosotros con nuestras propias imperfecciones, simplemente como seres humanos", ha afirmado.

Dice que para la elección de esos doce temas entre los estándares del jazz se han dejado llevar "por la intuición". "El enfoque no es qué puedo yo ganar, sino en qué puedo yo contribuir con esta canción, esa es mi actitud", ha explicado.

"Necesito encontrar una justificación, saber qué voy a ser capaz de añadir algo a ese tema. No se trata de mostrar lo bien que canto, quiero encontrar un resquicio que a mí me permita añadir algo a esa creación", ha precisado.

Esta 56 edición del Festival de San Sebastián, aún marcada por las restricciones de la pandemia, pero con mayor presencia de nombres internacionales, se clausura este domingo. Sílvia Pérez Cruz en el auditorio del Kursaal, y Brad Mehldau y el trío de Bill Frisell en la Trinidad, son algunos de los atractivos de la última jornada.