EFESan Sebastián

La cineasta vasca Lara Izagirre ha vuelto a elegir a una mujer como protagonista absoluta de su segundo largometraje, "Nora", que sigue a una joven de 30 años en un viaje en solitario por la costa vasca en un momento en el que debe decidir qué hacer con su vida.

Este filme abre hoy la sección Zinemira del Festival de San Sebastián, cinco años después de estrenar también en el certamen donostiarra su ópera prima, "Un otoño sin Berlín", con el que Irene Escolar ganó unos meses después el Goya a la actriz revelación.

"'Nora' habla de la posibilidad de darnos a nosotros mismos la oportunidad de ser lo que queremos ser en todos los sentidos, y de construirnos la realidad y el mundo a nuestra medida más que a la medida de los demás", explica Lara Izagirre en una entrevista con EFE.

Ese es el "motor" de una historia en la que la heroína, tras la muerte de su abuelo paterno y un proyecto de trabajo frustrado, se lanza sin pensarlo demasiado a un viaje sin rumbo en un destartalado Dyane 6 cuyo destino es el cementerio donde está enterrada su abuela, junto a la que quiere dejar las cenizas del recién fallecido.

Héctor Alterio encarna al nonagenario argentino con el que convive Nora, papel encomendado a Ane Pikaza para una película rodada en su mayoría en euskera y para la que Izagirre firma asimismo el guion.

"Para mí, la escritura y la dirección van muy unidas, pero también porque no he tenido la posibilidad de dirigir un guion ajeno. Estaría encantada de dirigir lo que ha escrito otra persona si el texto conectase conmigo", afirma.

Con "Un otoño sin Berlín" no hizo casting para elegir a la protagonista porque con Irene Escolar se produjo "un flechazo" y no lo necesitó. Para "Nora" se decidió a hacerlo, aunque también hubo "flechazo" con Pikaza y contó con ella desde muy pronto.

"No buscaba nada especial, pensaba en el personaje y en su esencia: alegría, un poco de comicidad, patética en algunos casos, pero sin pasarse de la raya para que no parezca una perdedora total", señala Izagirre sobre un personaje que, pese a ser distinto, guarda una cierta similitud con la June de "Un otoño sin Berlín".

"No son películas gemelas, pero sí hermanas, y no es una cosa voluntaria. Es mi forma de entender las historias y contarlas, ni muy alegre ni muy triste. A veces pienso que 'Un otoño sin Berlín' se tenía que haber llamado 'June', para luego seguir con 'Nora' y cerrar una trilogía con otra película así", comenta.

De hecho, el guion que tiene ahora en mente y que no sabe si materializará "dentro de 20 años", tiene una protagonista "tan importante como ellas".

Para "Nora" ha vuelto a contar con Naiara Carmona y Ramón Barea, y no se imaginaba que también iba a poder hacerlo con Héctor Alterio, del que tenían una foto colocada en las oficinas de su productora, Gariza Films, "como si fuera un santo".

Los ensayos y el trabajo de mesa han sido fundamentales para este segundo largometraje.

"Lo hice en 'Un otoño sin Berlín' y las alegrías de la película vinieron por esa labor que hicimos el verano anterior al rodaje. En este caso ha sido más exagerado todavía, porque a la actriz la había elegido un año antes y tuve la posibilidad de llevarla a los casting, de ensayar con los otros actores. Y de que eligiera también, pues me decía con qué actores tenía más o menos química", señala.

Ya pensó en rodar en euskera su ópera prima, aunque renunció a ello en favor de Irene Escolar.

"Pero como se me quedó la espina clavada, tuve claro desde el inicio que 'Nora' iba a ser en euskera. Siendo un 'road trip' por el País Vasco, me parecía muy bonito que fuera en euskera y que éste conviviera de forma natural con el castellano, el francés y el inglés (idiomas que hablan personajes con papeles pequeños en la película)", precisa.

Asegura que ha sido algo "maravilloso". "Lo que no sé decir es en que idioma haré mi siguiente película", agrega.