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Un emigrante casi treintañero, español y homosexual llega a Nueva York para trabajar de periodista: la homosexualidad será una ventana que le abrirá mundos a los que no es fácil acceder y le descubrirá que la promiscuidad no es un camino de perdición, como le habían dicho, sino de hallazgo de muchos tesoros.

Es lo que relata con mucho humor, sin inhibiciones y sin dramas el periodista y escritor Mateo Sancho Cardiel (Zaragoza, 1983) a través de Simón, su alter ego en la novela "Nueva York de un plumazo", editado por Roca.

Mateo Sancho llegó a Nueva York como corresponsal de la Agencia Efe en 2013. Allí sigue viviendo en la actualidad, ejerciendo de profesor de Sociología y Cine en la Universidad de la ciudad de los rascacielos y en el Pratt Institute. Está casado y ultima su tesis doctoral sobre homosexualidad y vejez.

Su protagonista, Simón, aterriza en Nueva York procedente de Madrid, después de haber "explotado ampliamente el relato del chico marica de pueblo con máster en bullying que florece en la capital como un alelí en forma de cultureta carismático."

Los capítulos de "Nueva York de un plumazo" son nombres ordenados alfabéticamente, los nombres de aquellos con los que Simón tiene una cita, un encuentro amoroso, un rollo, sexo o escarceos, cada uno de los cuales le abre una ventana a la ciudad.

Su profesión de periodista lleva a Simón también a codearse con las altas esferas, eventos a los que asiste con un esmoquin alquilado con el que, al término de la noche, llega a su casa compartida donde tiene que dedicarse a matar algunas cucarachas, recuerda Mateo.

También explica cómo para un emigrante de un país con estructuras afectivas muy sólidas como es España llegar a esta sociedad individualista despierta necesariamente nostalgia. Porque en Nueva York la amistad es poco productiva y llega la inevitable soledad.

Y aunque si es productivo tener pareja, la amistad es algo innecesario cuando se está dispuesto a morir por méritos, dice Mateo Sancho. Porque en Nueva York "nadie regala nada, pero puedes negociarlo todo".

Su libro no es político ni militante, explica en una entrevista con Efe Sancho, que ha querido contar su experiencia en la Gran Manzana y cómo descubrió a su llegada que la única opción a su alcance para asomarse a otras galaxias neoyorquinas "era el sexo, o al menos el flirteo", dice su alter ego en la novela.

Y el autor está convencido de que su inmersión en Nueva York hubiera sido completamente diferente si hubiera sido heterosexual, ya que habría conocido esa parte de la ciudad más conservadora, protocolaria y aburrida.

"En Nueva York abracé la comunidad gay totalmente", recuerda el periodista y escritor que descubrió también "cómo la promiscuidad, frente a los relatos sórdidos, fue una experiencia bonita".

Carlos y Tomás serán sus compañeros en estas experiencias: "La mayoría piensa que el amor es algo que llega, pero no es así. Es una habilidad. Mucha gente trabaja mucho pero no dedica el tiempo necesario a sus citas. Y las citas son un músculo que hay que entrenar", asegura Simón en el libro.

Y llegará el amor y el matrimonio, indica Mateo Sancho, para el que han creado su propio modelo. Y recuerda una frase definitiva de su madre: "Para conseguir un buen carnero tienes que ver mucho ganado".

Carmen Naranjo