EFEBruselas

Su capacidad para ponerse en la piel de los más débiles se refleja en sus cuadros. Nuria Della Rosa empatiza con los demás a golpe de pincel en "Entre pestañas", una exposición que desde hoy se puede contemplar en una sala reservada exclusivamente a mujeres artistas en Bruselas.

Quiere que sus cuadros "despierten conciencias" y se considera capaz de ponerse "en la piel del otro y entender el sufrimiento de los demás", dijo a Efe la pintora nacida en Bruselas de padre italiano y madre española, que hoy presenta en Bruselas una colección de obras donde la mirada del otro es fundamental.

Las mujeres y "su posición más débil respecto a los hombres" protagonizan una muestra que abre sus puertas hasta el 31 de mayo en la sala de exposiciones bruselense Arielle D'Hauterives.

Esa sala tiene la peculiaridad de acoger obras de mujeres artistas porque "ellas no están realmente respaldadas ni valoradas en el mercado del arte", explicó a Efe la galerista.

Su propósito es promover el talento femenino en un mundo dominado por hombres. Pocas artistas llegan a lo más alto, algo que D'Hauterives no atribuye a la calidad de sus obras "sino a que el mercado del arte es sobre todo masculino".

Nuria Della Rosa se siente autorizada para expresar el sufrimiento femenino incluso en situaciones extremas: "Las violaciones, el maltrato o la prostitución son temas que me marcan mucho", señaló.

Además de esos dramas, sus cuadros reflejan otros que le impactan como "el maltrato infantil y las guerras".

Son mujeres o niños con rostro atormentado que se entremezclan con tonos naranjas, rojos y amarillos que descolocan al público. Ese fuerte contraste es el reflejo de "dos mundos paralelos".

"Mientras estamos aquí pasando un buen rato, hay una chica sufriendo en otra parte", señala la artista, que asegura que ese es el mensaje que pretende transmitir.

"Hay que estar siempre vigilante porque la vida es dura (...) Y somos responsables del sufrimiento de los demás", opinó

Sus cuadros bien podrían ser la foto fija de un sueño o una pesadilla, pero Della Rosa, de 36 años, asegura que "no son surrealistas porque siempre hay una parte de realidad" detrás.

"Hay una parte de mí, pero también hay una parte de la actualidad y del mundo exterior" porque "al final nos construimos a través de la mirada del otro", explica la artista.

"Siempre comienzo mis obras a partir de una sensación personal, pero también me intereso mucho por las emociones de los demás", precisa.

Su empatía es un "punto fuerte" al que sabe sacar partido. "Es algo que me ha acompañado desde pequeña porque siempre he defendido a los más débiles... Quizá porque yo misma me sentía débil y atacada por los demás aunque no lo demostrase", confiesa la artista vinculada familiarmente con Asturias.

Con más de diez exposiciones a sus espaldas, Della Rosa admite que siempre ha soñado con ser artista y exhibir sus propios cuadros como vía para expresar emociones.

"A veces me siento mal cuando pinto porque es doloroso como un parto, pero libera los demonios que todos llevamos dentro", confiesa una artista que pinta "con el corazón antes que con la cabeza".

Por Marina Valero