EFESantander

El canadiense de 22 años Jaeden Izik-Dzurko ha ganado la vigésima edición del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O'Shea, en el que su presidenta ha dejado entrever su adiós al certamen, que lleva organizando desde hace 50 años.

"Ya tengo una edad", ha señalado durante su intervención en la gala en la sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria este viernes.

La pianista, de 86 años, ha añadido que "no es razonable pensar que dentro de tres o cuatro años tenga la energía necesaria para afrontar este reto".

"El concurso está en su apogeo, pero yo no tanto", ha añadido O'Shea, quien ha valorado que "medio siglo es mucho tiempo" y está "muy contenta de haber llegado bien a esta edición".

Sin embargo, ha subrayado que su "compromiso" con la música cántabra "seguirá" a través de la Fundación Albéniz y ha pedido "tomarse un tiempo para reflexionar" como "hacer llegar el número al mayor número de personas".

En este sentido, ha sugerido tener "mayor ambición" y explorar "nuevas fórmulas" junto al Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria.

Paloma O'Shea ha hecho balance del medio siglo de vida del concurso, por el que según ha recordado, han pasado más de 600 pianistas, con casi 150 ganadores. "Han sido 50 años apasionantes y los objetivos que nos marcamos se han cumplido", ha valorado.

Además, ha celebrado haber "aportado su granito de arena" para poner el nombre de Santander "en el mundo", una ciudad a la que ha agradecido "hacerla sentir santanderina".

"Siento pena, pero también satisfacción", ha concluido la pianista, quien ha recibido una sonora ovación del público como despedida.

Izik-Dzurko se ha impuesto a los otros cinco finalistas con una pieza de Rachmaninov, una composición de 70.000 notas que interpretó junto a la orquesta sinfónica de RTVE, logrando el primer premio de este certamen, en el que el chino Xiaolu Zang ha recibido el segundo premio y al franco-japonés Marcel Tadokoro ha obtenido el tercero.

Han sido finalistas el japonés Yu Nitahara, el checo Matyáš Novák y el húngaro Domonkos Csabay.