EFEMadrid

La soprano rusa Olga Peretyatko puede alcanzar con su voz los registros más altos, pero lo que le "encantaría", subraya en una entrevista con EFE, es "encender la luz" de un mundo en el que hay "demasiada oscuridad", su objetivo durante el recital que ofrece dentro del Formentor Sunset Classics.

Por su elegancia, su rango vocal y su capacidad para desarrollar fantásticas coloraturas, Peretyatko (San Petersburgo, 1980) es considerada por muchos como una de las grandes sopranos del momento y como la voz que mejor interpreta a Rossini.

Sin embargo, la estrella del "bel canto" ríe de forma tímida cuando le hablan del reconocimiento de la crítica internacional porque prefiere, señala, centrarse en lo que su voz puede "transmitir" al público.

"Lo único que intento siempre es ser muy honesta cuando canto y conseguir que el público llore, ría o ame; provocar en ellos cualquier sensación que despierte las emociones porque mi compromiso como cantante es hacer que el mundo sea un lugar un poco más bonito, ya que todos necesitamos que haya belleza en nuestras vidas", subraya la rusa.

Eso es lo que espera lograr en el recital que le llevará a orillas del mar Mediterráneo el próximo viernes en el marco de la quinta edición del festival Formentor Sunset Classics, en Mallorca, donde interpretará piezas "destacables" de óperas que, dice, "no resultarán muy difíciles para el público" y que están entre sus "favoritas".

"Trataré de que el público salga del concierto un poco más feliz y con una sonrisa. Me encantaría encender la luz porque hay demasiada oscuridad en nuestro mundo ahora mismo", añade.

Con esa clara intención, la soprano ofrecerá un recorrido por algunas joyas del repertorio que llevan la firma de Mozart, Puccini, Donizetti, Bellini, Bizet, Offenbach o Rossini, un compositor que tiene una "gran importancia" para la soprano y al que nunca deja de cantar. De hecho, en ese mismo concierto interpretará la obertura de "El barbero de Sevilla".

"Rossini es un compositor que trajo tantas cosas a mi vida...", revela la soprano, cuya trayectoria musical ha quedado marcada por ese compositor italiano, porque fue en un festival dedicado a él donde lo conoció.

Con otro italiano, Verdi, vivió un momento en Madrid que, dice, no olvidará: un bis en el Teatro Real del barítono italiano Leo Nucci cuando éste interpretaba, con ella cogida de la mano, la célebre "Si, vendetta" de "Rigoletto".

Por eso, cuenta que tiene "muchas ganas" de volver al Real y que, de hecho, tiene previsto recalar en ese coliseo próximamente con "una producción muy interesante".

"Cualquier cantante adora ir al Real porque es el lugar perfecto, pero en general es maravilloso ir a España porque la forma de vida, la comida, la naturaleza, la gente y el amor por la vida es algo que me parece fantástico del país", detalla.

También hay en su agenda "muchísimos planes" a la vista para la próxima temporada y, antes de que acabe el año, tiene conciertos y recitales programados por ciudades como Berlín (Alemania), Bolonia (Italia) o Viena (Austria).

"Tengo mucho que hacer porque estoy siempre de gira. El problema es que siempre tengo que estar en perfectas condiciones y a veces siento que es demasiado. Si puedes gestionar esa presión y vivir con ello, está bien, pero yo tengo que recurrir al yoga para soportarlo, para permanecer concentrada", desvela.

Ante la dificultad que conlleva ese ritmo de vida y "trabajar en más de cincuenta óperas diferentes cada año", lo que siempre intenta la soprano es, subraya, tomárselo con optimismo y "no pensar demasiado" para poder disfrutar de su profesión y evitar los "momentos depresivos".

Jessica Martín.