EFEMadrid

Como abogado, Oliver Espinosa (Barcelona, 1985) pudo conocer casos de delincuencia relacionada con el coleccionismo de libros de gran valor y en ese entorno es en el que ubica su novela "La librera y el ladrón" que recrea alguna de estas librerías de anticuario que, lamenta, están desapareciendo.

Editada por Planeta, "La librera y el ladrón", primera novela de Espinosa, cuenta la historia de Pol, un hombre que tras pasar su adolescencia en reformatorios, se "recicla" como un ladrón de libros antiguos tras trabar amistad con un anciano que se dedica a comprar y revender libros, a veces con grandes beneficios.

Juntos emprenderán operaciones de robos de libros por todo el mundo, desde páginas sueltas de códices a volúmenes enteros que introducen en el mercado negro donde hay coleccionistas dispuestos a pagar cantidades grandiosas de dinero para hacerse con ellos. Pero también cuenta la historia de una librera, Laura, que debe deshacerse de un valioso ejemplar para hacer frente a las deudas de su negocio.

"Lamentablemente" estas librerías de anticuario están desapareciendo desde hace 10 ó 15 años, asegura Espinosa en una entrevista con Efe, en la que destaca el "gran referente" que hay en Madrid como es la librería "Bardón" de Madrid. Pero casi todas se han ido reconvirtiendo hacia el sector de los libros de segunda mano.

El autor distingue entre los diferentes tipos de coleccionistas de tipos antiguos y señala que hay algunos que persiguen estos ejemplares como "meros trofeos" que no van a leer y que son los que persiguen esas piezas más valiosas y otros aficionados que quieren tenerlos "para releerlos y disfrutarlos".

En este mundo del coleccionismo hay verdaderos "bibliocleptómanos" o "bibliópatas" como Marcos, uno de los protagonistas de la novela, un personaje que expolia libros antiguos por las bibliotecas y los archivos históricos de medio mundo: "él no expoliaba por dinero, sino por amor a los libros. Un amor paradójico que lo llevaba a mutilarlos de sus mejores páginas".

A través de esta novela de acción, Espinosa explica las diferencias entre los conceptos "viejo" y "antiguo" referidos a los libros: porque aunque señala que hay una frontera difusa y a veces no se sabe si ciertos libros son de una clase u otra, en general los que tienen menos de un siglo se consideran viejos y los de más tiempo son antiguos.

Y aunque la antigüedad es un valor, señala, no es el único determinante ni siquiera el más importante, a no ser que sean ejemplares del siglo XVI o anteriores, incunables. Porque luego están factores como las ilustraciones, el tema, el tipo de letra o incluso el lugar de impresión: "vale más un libro antiguo impreso en Noruega que otro de la misma época impreso en Venecia".

Así, recuerda, el récord de manuscrito más valioso lo ostenta el Códice Leicester de Leonardo da Vinci que posee Bill Gates (por el que en 1994 pagó más de 30 millones de dólares), mientras que uno de los libros más caros del mundo es "Birds of America", de John James Audubon (11,5 millones de dólares en 2010).

En la novela aparecen tanto algunos de estos ejemplares que existen en realidad como otros inventados por el autor, que ha querido transmitir en sus páginas el amor que siente por los libros.