EFEBarcelona

El dramaturgo alemán Thomas Ostermeier tiene muchas preguntas en la cabeza y pocas respuestas, según ha confesado este domingo en Barcelona, por eso bucea diariamente en las obras de otros autores y, a veces, encuentra palabras que le iluminan.

Como las de Marcia, uno de los personajes del libro "Vernon Subutex 1" de Virginie Despentes -cuya adaptación teatral acaba de estrenar Ostermeier en Berlín-, que habla de "Europa desde fuera, fascinada porque los europeos hayan podido olvidar lo que significa vivir entre dictaduras y pobreza".

"Los europeos creemos que vivimos mejor y conservamos cierto nivel de democracia y estado del bienestar porque somos mejores y trabajamos más, cuando la auténtica razón es el coloniamismo y el neocolonialismo", ha afirmado Ostermeier.

Europa, "ese continente que está perdiendo su identidad pero sigue pensando que es importante", es uno de los temas que interesan al creador alemán, pero no el único.

En el encuentro que ha mantenido este domingo con jóvenes dramaturgos catalanes en el marco del Grec Festival, este director teatral, que está considerado uno de los principales de su generación, ha puesto sobre la mesa muchos otros asuntos.

"Nunca me quedo sin temas que abordar o preguntas que hacerme -ha confesado-. Unas obras me llevan a otras y siempre hay cosas urgente, cosas que queman a mi alrededor y que me interesan".

La homofobia, la misoginia, el racismo, la orientación social, la violencia y los populismos son algunas de las cuestiones que ha mencionado.

"Creo que, como director de teatro, es importante saber cuáles son los temas de tu tiempo y explorarlos, porque, de lo contrario, te dedicas a repetir patrones decimonónicos", ha sentenciado.

Esta afirmación es compatible con llevar al teatro autores decimonónicos, como Ibsen, de quien ha adaptado "Un enemigo del pueblo", que este fin de semana se representa en el Teatre Lliure.

Un montaje que aborda los temas que emanan de la obra, como la democracia y el capitalismo, pero también analiza a la generación de la que forma parte Ostermeier, nacido en 1968.

"Ein Volksfeind (Un enemigo del pueblo)" traslada la acción a nuestros días y convierte a los protagonistas en un grupo de amigos "teóricamente abiertos, pero que en realidad son tímidos a la hora de llevar a cabo una lucha política y, por lo tanto, hipócritas".

"Últimamente en Europa han nacido movimientos, como el de los indignados o Podemos, pero después ha caído su fuerza -ha comentado- y, a la vista de ello, yo me pregunto si estamos preparados para llegar hasta el final de las luchas que iniciamos".

El montaje, que se pudo ver la víspera en Barcelona y este domingo se vuelve a representar, tiene una puesta en escena ágil y rompedora, que alcanza su momento álgido cuando el público es invitado a participar en el debate político que propicia el texto.

En la función de este sábado, el público catalán participó con entrega y sinceridad y Ostermeier, que estuvo presente, disfrutó escuchando.

"Me habían dicho que los catalanes son tímidos y que probablemente no iban a interactuar mucho, pero no fue así -ha señalado-. Este momento de la obra siempre es una sorpresa".

La pieza teatral ya se ha visto en varios lugares del mundo y Ostermeier ha recordado que en China el público fue tan crítico con los políticos corruptos y el autoritarismo que la gira posterior fue cancelada.

"Para motivar a la gente hay que ponerle un espejo delante", ha dicho el autor, ante un grupo de dramaturgos a los que hasta ahora han llegado sus enseñanzas a través de sus producciones y de otros autores influenciados por él, como Àlex Rigola, y que este domingo han tenido la oportunidad de recibirlas de primera mano.

"No me gusta la palabra 'master', así que no voy a hacer ninguna 'masterclass'", ha advertido Ostermeier, que ha hecho muchas preguntas a sus contertulios y se ha interesado por sus respuestas.

También ha dedicado parte de la charla a defender su manera de entender el teatro, una filosofía creativa que ha creado escuela y que se basa en "ser personal y ser único", porque de lo contrario "estás repitiendo lo que han dicho otros y cada escritor debe ser una nueva voz".

"Es importante mezclar el acercamiento político a los grandes temas con la aproximación personal -ha concluido-. Si no vas a hablar de ti mismo, no es necesario que hables".

Por Rosa Díaz