EFEValencia

"A veces conseguir lo que uno desea puede ser el peor castigo", asegura a EFE el director Paco Plaza, quien en su última película, "Quien a hierro mata", que protagoniza Luis Tosar, muestra que la venganza "es una espiral que no tiene final" y que lo de "ojo por ojo" y "el mundo acabará ciego" es verdad.

Plaza (Valencia, 1973) afirma que en esta película, que se estrenará el 30 de agosto, se ha sentido "más director que nunca", pues el hecho de que por primera vez no haya escrito el guion (es obra de Juan Galiñanes y Jorge Guerricaechevarría) le ha permitido volcar "el cien por cien" de sus "capacidades" en la dirección.

Fue la última página del guion, que le llegó cuando estaba inmerso en su obra anterior, "Verónica", la que le animó a dirigir esta película de suspense en la que hay además un fuerte componente dramático: "Supe que la quería hacer; esa imagen final quería rodarla yo, que no la rodase nadie más".

Una imagen final que es una metáfora de "cómo el alimentarse del rencor no lleva a nada bueno", destaca Plaza, quien explica que una de las "enseñanzas" de la película es que "cuando odias a alguien, en realidad te estás haciendo daño a ti mismo", por lo que recomienda que "hay que perdonar, olvidar y ser feliz".

"Quien a hierro mata" está protagonizada por Mario (Luis Tosar), el enfermero de un geriátrico gallego donde un día ingresa el narcotraficante Antonio Padín (Xan Cejudo) y se establece una "muy compleja" relación entre protagonista y antagonista que en su opinión tiene "un eco shakesperiano, como de Rey Lear".

Admite que dirigir a Tosar "es como entrenar a Messi", ya que es "un artista que mejora cualquier material que le llega, porque es incapaz de fingir" y dota de "humanidad" a todos sus personajes: cuando actúa "no ves los hilos de la marioneta, ves a una persona a la que le están sucediendo cosas".

En esta película, Tosar es un "yonqui del odio" que "hace cosas tremendas y no lo justificas, pero entiendes por qué lo hace. Y conseguir eso es muy difícil", resalta Plaza, quien desvela que algunas escenas del guion fueron escritas cuando ya se sabía que podía hacerlas este actor.

El director defiende que todos los personajes son "muy reales", personas a las que el espectador se puede sentir próximo, como "los hijos que buscan la aprobación del padre, o el padre decepcionado porque sus hijos no han sido lo que esperaba y al final de su vida se refugia en brazos de un tipo que le brinda su amistad".

Hace hincapié en que el narcotráfico no es el foco central de la película, "ni mucho menos", sino "simplemente algo que tiene incidencia" en la vida de unos personajes con muchos "recovecos" y que no son "ni blancos ni negros, ni buenos ni malos".

"Todos los buenos tienen una parte oscura y todos los malos tienen un halo luminoso", afirma a Efe para destacar que la fotografía ha sido fundamental para narrar la historia, en la que mientras Tosar "se va metiendo en el mundo ensombrecido de su alma, cada vez su rostro está ocupado por más sombras".

El responsable de la saga "Rec", que con esta película ha aparcado su trayectoria de cine de terror, asegura que lo ha echado "mucho de menos", porque es lo que más le gusta como director y como espectador, y por ello volverá a este género en su próxima obra, "La abuela", que rodará en febrero con guion de Carlos Vermut.

Adelanta que igual ya no escribe más guiones, pues ser director y guionista supone "una especie de Jekyll y Hyde" y hay que estar "constantemente en los dos lados", y agradece el trabajo de Maika Makovski, autora de la banda sonora de esta película, quien nunca había hecho cine y ha creado algo "muy especial".

Por Loli Benlloch