EFEBarcelona

Las afinidades entre Lluís Pasqual y Federico García Lorca son tantas que el director catalán lo considera su "hermano gemelo" y es "el motor" de su primer libro, un ensayo en el que aborda la obra, vida y muerte del poeta desde "un lugar donde las cenizas todavía están calientes".

"De la mano de Federico" es el título de esta obra, en la que, ciertamente, Lluís Pasqual y García Lorca van de la mano por las páginas de un libro en el que el autor habla de Lorca a través de su propia biografía.

No en vano, Pasqual ha montado prácticamente todas las obras de García Lorca y su relación con el poeta andaluz empezó siendo niño, tras empezar a escuchar los poemas de Lorca, y se ha mantenido viva en todas las etapas de su vida.

"Lo que pienso del ritmo de Lorca, de su manera de escribir y de su persona vienen de un lugar que todavía tiene la cenizas calientes. He podido ser amigo de su hermana, he sabido cosas de primera mano de Pepín Vello o de Martínez Nadal, que eran sus amigos. He estado muchas veces en La Huerta, he tocado aquellas paredes y creo que es casi obligado que transmita lo que sé", ha dicho en una entrevista con Efe.

Esa cercanía fraternal le da "vela en este entierro" y legitimidad para hablar de temas polémicos, como la muerte de Lorca, sus creencias políticas o el destino de sus restos mortales.

En su opinión, Federico fue asesinado por "poeta, artista popular, pensador brillante y maricón" y, a quienes insinúan que sus posiciones políticas eran ambiguas, Pasqual les recuerda que Lorca "no fue solamente alguien que defendió a los desclasados y atacó a la Iglesia, sino que además recorrió los pueblos de la Península inundándolos de poesía. Y eso era un gesto político significativo".

Ahora bien, "si la obra de Lorca pertenece a todos, sus restos pertenecen a su familia", resalta Pasqual, que apunta en el libro que es inútil buscarlos porque su propia familia se encargó poco después de su muerte de recuperarlos y ponerlos "a buen recaudo".

"Es un pálpito", añade el autor, pero el pálpito de un hombre que se considera su hermano gemelo por muchas y profundas razones.

Pasqual narra en el libro que nació el 5 de junio, el mismo día que García Lorca, aunque con 53 años de diferencia, y que desde ese momento Federico le ha acompañado "como un espejo en el que mirarse", porque ha sabido expresar sus pensamientos y emociones mucho mejor que él mismo.

De ahí que "De la mano de Federico" (arpa editores) hable tanto de los amores de Lorca como de los grandes amores de Pasqual, de la familia de Lorca y de la de Pasqual, y de la pasión compartida de Lorca y Pasqual por la poesía y el teatro.

De hecho, el libro nació de la propuesta del editor, que le pidió una biografía, pero Pasqual se negó y argumentó que era mucho más interesante hablar de Lorca, aunque finalmente el resultado está trufado de detalles autobiográficos.

La conexión de Pasqual con Lorca le ha llevado a poner en escena todas sus obras. Con sólo algunas excepciones, como "Yerma", que dice que nunca montará porque la que protagonizó Núria Espert en 1971 le parece insuperable.

En estos momentos, la obra que acompaña a Pasqual es la del "Lorca de las Obras Inacabadas. Hay una obra que se llama La Destrucción de Sodoma que sólo tiene nueve réplicas y es todo un mundo. Quizás un día sepa como poner en escena este destello".

Tras repasar vidas y obras paralelas, en las últimas líneas del libro Pasqual recuerda una de las grandes cruzadas de Lorca, la de extender la cultura y hacerla llegar al pueblo.

"En nuestros tiempos los políticos se olvidan de la cultura en su discursos, sin darse cuenta que es necesario alimentar el espíritu, no sólo el ego, que ya tienen muy bien alimentado", dice.

Hace casi cien años, Lorca ya defendió que la cultura es tan necesaria como el pan, o incluso más, "porque sólo a través de la Cultura se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo". Una frase que Pasqual, su "hermano gemelo", suscribe y traslada a nuestros días. Porque no sólo de pan vive el hombre, ni antes ni ahora.

Rosa Díaz.