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La escritora Paula Hawkins, que se convirtió en todo un fenómeno con "La chica del tren", un superventas del que ha vendido 20 millones de libros en todo el mundo, regresa ahora con "Escrito en el agua", un "thriller" sobre "cómo reconstruimos la memoria ante un hecho doloroso para protegernos".

Así lo explica a Efe la escritora y periodista zimbabuense nacionalizada británica, que estos días está presentado en España su esperada nueva obra, "Escrito en el agua", publicado por Planeta.

Y si en "La chica del tren", el primer libro que Hawkins escribió tras dejar el periodismo económico al que se dedicaba, planteaba una narración sobre Rachel, la protagonista que viaja en tren todos los días para ir a trabajar a Londres y observaba los actos de una pareja, en "Escrito en el agua" la autora vuelve con otra historia psicológica.

Así, la novela comienza con unos sucesos que ocurrieron en el norte de Inglaterra y que tienen a dos hermanas como protagonistas, aunque después lo recuerdan de forma muy distinta.

Un juego de verdades y mentiras, donde nada es lo que parece, con viajes al pasado, con muchos personajes y lugares como La poza de las ahogadas, donde ha aparecido muerta Nel Abbot, quien poco antes de morir aquí llama a su hermana Jules sin éxito.

Tras ello, Jules regresa al pueblo donde veraneaba en su infancia para resolver la muerte de su hermana, que según las autoridades se ha suicidado, y para hacerse cargo de una díscola sobrina.

"Todos los personajes tienen secretos y lo que me interesaba son las maneras, las formas con las que la gente tiende a aliviar su pena, su trauma, su miedo; cómo se recuperan o fracasan a la hora de intentarlo", argumenta Hawkins.

Los derechos de esta nueva novela ya han sido comprados para llevarla al cine por DreamWorks Pictures y Marc Platt Productions, los mismos que lo hicieron con "La chica del tren", la película recientemente estrenada e interpretada por Emily Blunt.

"El éxito de mi anterior libro no es fácil de explicar, porque nadie sabe muy bien cómo funcionan estas cosas -sostiene-, pero se trataba de un argumento con una protagonista que podía ser universal, y esta nueva novela, que he escrito sin presión ni miedo al éxito o fracaso -advierte-, comenzó con una idea sobre la familia y las relaciones rotas".

"Siempre he pensado -continúa- cómo podemos llegar a tener memorias distintas sobre cosas que sucedieron en la infancia. Construí la historia alrededor de un incidente sobre el que ambas tienen visiones totalmente distintas".

Y es que la familia para esta autora es capaz de lo mejor y de lo peor. "Las relaciones familiares son las más formativas, las que nos convierten en las personas que luego somos. A veces dejamos que los conflictos persistan y otras veces, no; pero en la familia es fácil herir o que te hieran", subraya.

Hawkins se suma así a un grupo de escritoras de novela negra que tratan el tema de la violencia doméstica. "La novela negra o el 'thriller' es un género muy interesante para tratar los temas sociales y de las mujeres, quienes en la vida doméstica son susceptibles de sufrir más violencia que los hombres. La ficción crea mucha empatía, no es como si alguien te estuviera dando lecciones o algún sermón", recalca.

Tana French, Megan Abbot o Sophie Hanna son algunas de las escritoras a las que admira Hawkins, que acaba de llegar de Londres, donde reside y donde se ha producido el último ataque terrorista.

"Es terrible, no puedo entender como algo así se puede producir, ni en las calles ni en un estadio de fútbol con tanta gente joven. Supera a cualquier ficción. No puedo comprender ni entender la cabeza de estos hombres. Creo que también escribo para evadirme de la realidad", reconoce la escritora.

Carmen Sigüenza