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Una crisis conyugal y un conflicto de intereses en torno a la preservación medioambiental de la Albufera de Valencia son los ejes del thriller "El lodo", segundo largometraje del valenciano Iñaki Sánchez Arrieta que ha reunido por primera vez en pantalla a Paz Vega y Raúl Arévalo.

"La albufera tiene una belleza de esas que asustan y se convierte en belleza oscura", ha señalado a Efe el director. "Ya en su momento la usó Blasco Ibáñez para hablar de temas escabrosos, pero a la vez tiene una magia y una luz increíbles y una riqueza".

Sánchez, que debutó en 2020 con otro filme de suspense, "Zero", asegura que planteó toda la historia a partir de ese lugar. "El conflicto medioambiental surgió de un modo muy natural como aparato para orquestar la trama y los personajes".

Una fuerte sequía castiga los arrozales del levante. Cuando el paraje de Laguna Blanca recibe la distinción de Reserva Natural, un prestigioso biólogo (Arévalo) llega junto a su familia para protegerlo, pero se encuentra con la presión y las amenazas de los lugareños que ven peligrar su sustento y su modo de vida.

"Me gustaba cómo estaba planteado ese conflicto de intereses porque no es que nadie tenga razón, no es blanco o negro", apunta Arévalo, "y se puede extrapolar a muchos casos, porque a veces se toman decisiones políticas sin ver cómo afecta a la gente del lugar y a la vez la gente del lugar no se da cuenta de que si no se hace algo se pueden hundir".

Aunque la Albufera tiene problemas medioambientales reales, el director asegura que quiso "deslocalizar" la historia y no identificar a sus habitantes como villanos.

"Cuando empecé a hablar con la gente de la zona me contaron problemas como que el agua se envenena con las cañas cuando se pudren y no se pueden quemar por la oposición de los ecologistas", explica Sánchez, "pero preferí ceñirme en la historia al tema de la sequía".

El otro gran tema es la crisis conyugal. "A la hora de enfrentarse a los problemas ella asume que los tiene y que debe salir de ahí", apunta Paz Vega, "mientras que él se cierra en banda, se bloquea y eso crea un cisma terrible en la pareja".

La actriz sevillana, que en estos momentos se encuentra rodando en Estados Unidos la serie "Jigsaw", confiesa que una de las cosas que más le gustó de la película es que "es más importante lo que no se dice, lo físico, las miradas que no se cruzan, que lo que se dice".

El rodaje de "El lodo" se llevó a cabo el año pasado en pleno auge de la pandemia, poco después del confinamiento y los actores lo recuerdan como algo accidentado.

"Estábamos con miedo a se parara el rodaje, al final hubo inundaciones y hubo que parar tres días porque no se podía acceder a las localizaciones, estaba todo el mundo un poco desubicado", recuerda Arévalo.

En su caso además, estaba pasando un periodo algo agitado y decidió usarlo para el personaje, revela. "No es algo que repetiría porque me hizo mal, pero me ayudó para el personaje, tenía mucho lío de trabajo y me puse enfermo porque rodando el final pillé laringitis y estaba con antibiótico, de mal humor y cabreado".

La presencia del actor madrileño y los paisajes de humedales unidos en un thriller remiten a "La isla mínima" de Alberto Rodríguez.

"Sería muy loco decir que no he pensando nunca en 'La isla mínima' al hacer esta película", admite Sánchez, "pero los referentes más directos han sido otros como 'Perros de paja', 'La caza' de Thomas Vinterberg o 'Defensa' de John Boorman, películas de hombres enfrentados a todo un pueblo".

"El lodo" llegará a los cines el próximo viernes 10 de diciembre.

Magdalena Tsanis