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"Pérez Galdós vivió las ideas para idear las vidas", este es el leitmotiv de la exposición "Benito Pérez Galdós. La verdad humana", una "ambiciosa" muestra que acoge la Biblioteca Nacional (BNE) y que recorre la vida de este periodista y escritor cuyo centenario de su muerte se celebrará en 2020.

A través de más de doscientas obras -entre manuscritos, libros impresos, esculturas, grabados y lienzos de las colecciones de la BNE y otras entidades- la BNE junto con Acción Cultural Española nos proponen viajar de la mano de este escritor universal que "aún tiene mucho que contar", según ha destacado la directora de la BNE, Ana Santos.

Por eso, a partir de mañana y hasta el 16 de febrero, los comisarios de la muestra, Germán Gullón y Marta Sanz, invitarán al visitante conocer a "todos los Galdós", este escritor "canario de nacimiento y madrileño de adopción" al que hay que seguir acudiendo para conocer "las aguas de donde vienen estos lodos".

"Sus textos fueron capaces de hablar de las polifonías de la época que le tocó vivir. Consiguió generar un efecto de autenticidad y verdad humana que conmocionó a las clases medias que le leían", ha añadido Sanz acerca de la vigencia de algunos de sus textos a los que la realidad actual nos hacen acudir, como "Los Episodios nacionales".

Aunque esta exposición, que viajará a Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, según ha recordado el viceconsejero de cultura del gobierno canario Juan Márquez, es también una suerte de galería de arte así como de mirada íntima al interior de este canario "universal" (Las Palmas, 1843 - Madrid, 1920).

Un intelectual cuya aportación a la cultura española fue "inventar una imagen moderna del ser humano que superaba la forjada a base de arquetipos mentales y dualidades predominantes desde el Renacimientos", según nos recuerda la exposición en su entrada.

Tras este recibimiento, la muestra inaugurada esta mañana por el ministro de Cultura en funciones, José Guirado, y la consejera del área en el Gobierno de Canarias, María José Guerra, continúa con sus primeros años en Canarias, sus amores (entre los que destacan el que tuvo con Emilia Pardo Bazán), e indaga en su llegada a Madrid donde vivió 40 años y donde trabajó en la Revista España o el diario La Nación.

Además, gracias a la colección de la BNE, aparte de ejemplares de estas publicaciones, también se podrán ver primeras ediciones de sus novelas y obras teatrales, pruebas de imprenta de ilustraciones para los "Los Episodios nacionales" o el retrato que le pintó Sorolla en 1894 y que durante muchos tantos años vimos impreso en los billetes de mil pesetas.

Cabe destacar también de esta gran exposición el diseño de las diferentes salas, ya que en ellas se ha recreado el gusto de la época a través de espacios íntimos y otros luminosos.

Por ejemplo, en una sala de altos techos y paredes forradas con alegre papel de grandes hojas, se muestra un piano de la época que recuerda su gusto por este instrumento, así como algunos de los lienzos que pintó sobre todo en su etapa de vida en Santander, donde vivió 17 años.

Pero también, y a modo de guiño al protagonista de la muestra, en otra sala algunas de las obras cuelgan de grandes cristaleras de colores sujetadas de vigas para recordar lo que se "encontró", ha recordado el comisario, cuando viajó a la Exposición Universal de París en 1867. "Decía que le permitían ver a lo lejos, no como esos muros mazacotes de cemento", ha añadido Gullón.

Lejos de esa imagen de "garbancero" con el que muchos escritores y críticos intentaron denigrarle -por considerar que el puchero donde cocinaba sus obras no era propio para una obra literaria de calidad- esta exposición no solo aborda su faceta de "extraordinario narrador y estupendo periodista", sino que también lo presentan su faceta artística y política (fue elegido por Sagasta diputado en 1886).

La exposición despide al visitante con obras de los "Galdosistas" que "mantuvieron vivo el espíritu del escritor", así como con un quiosco en el que se podrán ver las entrevistas filmadas por la cineasta Arantxa Aguirre a Almudena Grandes, Elvira Lindo, Manuel Longares o Andrés Trapiello y Antonio Muñoz Molina.

Escritores que confiesan su amor por Pérez Galdós con declaraciones como: "Galdós es el ejemplo de un escritor tan radicalmente político como radicalmente literario", según Muñoz Molina.