EFEValencia

La soprano italiana Anna Pirozzi y el barítono griego Dimitri Platanias han dado brillo a Nabbuco, la ópera de Giusepp Verdi con la que el Palau de Les Arts de Valencia cierra una temporada convulsa por la detención el pasado mes de enero de la que fue su intendente Helga Schimdt por presuntas irregularidades en su gestión.

Nicola Luisotti, como director musical, ha ofrecido una versión que ha conjugado heroísmo y ternura, perfectamente secundado por una Orquestra de la Comunitat Valenciana que, bajo su batuta, ha vuelto a dar muestras de su versatilidad para abordar una obra con una orquestación que combina pasajes épicos con otros de una gran sensibilidad.

En su debut en Les Arts, Platanias ha cuajado una buena actuación, pues ha sabido darle al personaje de Nabucco la sonoridad marcial del rey guerrero de los babilonios y la espiritualidad de quien, de rodillas, implora y pide perdón antes de renunciar a su fe para convertirse a la religión de los hebreos.

Si notable ha sido la intervención del protagonista de esta ópera, el primer gran éxito de Verdi en su larga trayectoria como compositor, extraordinaria ha sido la actuación de Anna Pirozzi, que ha llevado a la cruel Abigail hasta el corazón del público, que le ha aplaudido a rabiar al final de la representación.

Pirozzi, con una titánica interpretación de un personaje capaz de destruir la mejor de las voces, demostró su capacidad dramática y su agilidad para dar los inverosímiles saltos de voz, de agudos a graves sin solución de continuidad, a los que le somete Verdi para caracterizar al personaje.

En su papel de Abigail, hija natural de la relación del rey Nabucco con una esclava, usurpadora del trono y ambiciosa, la soprano italiana cantó los pasajes melódicos con la misma naturalidad que los momentos de mayor tensión vocal, y llegó con las facultades prácticamente intactas al cuarto acto para pedir perdón por su ambición desmedida y su ánimo de venganza contra su hermanastra.

Una mención positiva merece también la actuación del bajo Serguei Artamonov, encomiable en su papel de Zaccaria, el sumo sacerdote de los hebreos. También cumplieron eficazmente Varduhi Abrahamyan, como Fenena, la hija de Nabucco y fiel compañera del cónsul hebreo Ismael; y Brian Jadge, como Ismael.

El Coro de la Generalitat sorprendió en el primer acto con una intervención un tanto atropellada y por momentos desaforada, aunque pronto volvió a sus habituales niveles de gran calidad hasta bordar un "Va pensiero" lleno de color y sensibilidad, cantada delante de un campo de concentración con alambrada incluida.

Para esta producción de Nabucco, alquilada a la Ópera del Estado de Baviera, Yannis Koddos, como responsable de la escenografía y vestuario, presentó una ambientación despojada de ostentación orientalista, con una arquitectura racionalista que se sirvió de unos habitáculos en forma de cubo para representar tanto el templo de Salomón (seis módulos simétricos) como el palacio de Babilonia.

Estos módulos, con apariencia de cemento, daban un carácter claustrofóbico a la escena, que se convertía así en símbolo de la opresión del pueblo judío.

La acción dejó a un lado el esplendor de la Babilonia de la antigüedad para situarse en un momento más próximo, con un pueblo hebreo representado con la característica indumentaria negra de los judíos, y unos babilonios con reminiscencias nazis, con capas y cascos también oscuros.

Con Nabucco, el Palau de Les Arts ha cerrado su temporada más agitada, ya que ha supuesto el fin de la que fue su primera intendente y directora Artística desde unos años antes de la inauguración de este complejo cultural en 2005.

A Helga Schmidt, actualmente en libertad provisional, se le considera presunta autora de irregularidades en la gestión económica de Les Arts, hechos por los que se le imputan delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental.

En el inicio del puente de mayo y con la precamaña electoral en marcha, los políticos no han querido sumarse a este final de temporada en el Palau de Les Arts, ya que la única representante de la Generalitat ha sido la secretaria Autonómica de Cultura, Julia Climent.