EFEBarcelona

Rafael Amargo es un enamorado del "baile y el teatro", al que le disgustan "los juzgados y los hospitales" y, por eso, confiesa, "poder bailar" le ha salvado en un año "muy doloroso", en el que se ha visto obligado a visitar los juzgados acusado de narcotráfico.

Así lo ha manifestado este martes en la inauguración de una exposición sobre su arte en el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona, que acoge a partir de hoy "La danza de Dionisio", una muestra que reúne 25 esculturas y 37 dibujos del zaragozano Jorge Egea y diez fotografías de Consuelo Peris, que reflejan el poder de Amargo en el escenario y su 'transformación' en Dionisio.

"Dionisio" fue el penúltimo espectáculo de Amargo antes del estreno, el pasado mes de diciembre, de "Yerma", que se llevó a cabo poco después de ser detenido y puesto en libertad por trafico de drogas.

"Si no hubiera tenido una obra en cartel y la posibilidad de salir cada día a bailar, no sé cómo lo hubiera soportado, porque algunos medios se han cebado conmigo y ha sido muy doloroso", ha confesado.

Amargo ha defendido una vez más su inocencia y ha pedido que se respete la presunción de inocencia, ya que su caso no ha llegado todavía a juicio.

"Tantas mentiras me han hecho daño a mí y a mi familia: a mi madre le ha afectado mucho y mi padre ha enfermado: Me pregunto cómo me van a pagar todo esto cuando se demuestre que soy inocente", ha subrayado.

"No entiendo cómo las obras de teatro y las exposiciones, como esta que inauguramos hoy, que construyen y hace el mundo mejor, tienen tan poca repercusión en los medios, y aquello que destruye tiene tanta repercusión", ha lamentado.

"Es muy difícil construir una carrera artística y muy fácil destruirla -ha añadido-, especialmente ahora, que el flamenco está de capa caída y sólo algunos logramos levantar grandes producciones".

De momento Amargo no tira la toalla y ya está pensando en futuros montajes, aunque reconoce que tiene en mente retirarse dentro de una o dos producciones, "porque ya tengo 46 años y prefiero retirarme yo, antes de que me retiren".

Pero, antes, le gustaría llevar "Dionisio" a Madrid, donde todavía no ha estado, y volver a Barcelona, de donde se fueron con mal sabor de boca porque actuó en el Teatro Apolo, que poco después quebró y no pagó sus honorarios a la compañía, como ha recordado el artista.

De todas maneras, "Dionisio" también ha dado muchas alegrías al coreógrafo, como "el calor del público, el maravilloso estreno en Mérida" y la exposición que hoy se estrena en Barcelona y que "une artes escénicas y artes plásticas, dos artes que casan muy bien".

"Esta exposición tenía que haberse estrenado antes y no pudo ser por la pandemia", ha señalado el intérprete de Zeus en 'Dionisio', Antonio Albell, quien ha aclarado: "En ningún caso es algo que hayamos organizando, aprovechando el éxito de 'Yerma', para limpiar la imagen de Rafa".