EFEBarcelona

El cineasta Ramon Térmens retrata el sufrimiento de la inmigración y de los indocumentados, las bandas que explotan a las mujeres y la situación de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) en su última película, "La mujer ilegal".

En el filme, Fernando Vila (Daniel Faraldo) es un abogado de inmigración que acepta un caso en apariencia sencillo: evitar la deportación de una joven kosovar, Zita Krasniqi (Klaudia Dudová).

Todo cambia cuando la joven aparece muerta en un CIE y las autoridades declaran que se trata de un suicidio, pero el abogado busca la ayuda de la única amiga de la víctima, Juliet Okoro (Yolanda Sey), una inmigrante nigeriana atrapada en una red de prostitución.

Mientras Fernando intenta averiguar la verdad se enfrenta a la férrea oposición del jefe de policía Oriol Cadenas (Isak Férriz) y pronto empieza a descubrir la corrupción, los abusos sexuales y los falsos suicidios que se suceden dentro del sistema de deportaciones del Estado español.

En una entrevista con EFE, Térmens, director de "Negro Buenos Aires", "Catalunya Über Alles!" o "El mal que hacen los hombres", ha dicho que se encontró con esta temática casi por casualidad: "En un encuentro de padres de la escuela de mi hijo conocí a un abogado de inmigrantes y me explicó que se dedicaba a intentar regularizar sus papeles y fue así como comencé a investigar".

Junto con el actor y guionista argentino Daniel Faraldo, su colaborador habitual, Térmens recabó información sobre los CIE y construyó "una ficción en la que aparecen unos personajes que sienten, dudan, temen".

De manera premeditada, "La mujer ilegal", que se estrenará en salas el 11 de diciembre, es "una mezcla de géneros; de thriller, de melodrama y de documental".

Reconoce que en la película hay muchas capas, para que el espectador no se quede con el tema principal, sino que "puede buscar la parte más íntima de los personajes" y aparecen, así, subtramas como la eutanasia a través de la esposa del protagonista, que padece un cáncer: "Se produce el contraste entre una mujer que no quiere seguir viviendo y las que vienen aquí, que quieren vivir pero no las dejamos".

El hecho de que el policía nacional y el director del CIE hablen en catalán no debe ser visto, según el director, como una anomalía: "Es normal que lo hable si lleva mucho tiempo destinado aquí, y lo mismo sucede con algunas de las prostitutas. Hay que romper el cliché de que los malos hablan en castellano y los buenos en catalán".

Sobre los CIE, Térmens asegura que "ahora la situación es peor que cuando se rodó la película y casi se podría hacer una segunda parte sobre los CIE en la pandemia, pues hay muchos contagiados a los que encierran en habitaciones totalmente aisladas, sin cama, lavabo, sin ver la luz del sol, por tanto doblemente castigados por el contagio".

Al final de la película, una breve entrevista a Aziz Faye, coordinador del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona, lanza el mensaje de que "en su situación ser mantero es el trabajo más digno que pueden desarrollar sin tener papeles, mucho mejor que dedicarse a vender droga o robar".

Esa entrevista está grabada en un taller de confección donde los inmigrantes "confeccionaron 14.000 unidades de mascarillas y batas que donaron a los sanitarios en los momentos más duros de la pandemia".

Para el actor Isak Férriz, que interpreta al antagonista de la historia, el guion le pareció "interesante y valiente" por hablar de un tema tan candente como la existencia de esos CIE.

Sobre su papel, Férriz asegura que no intenta juzgar a los personajes: "No hay motivaciones, todos tenemos automatismos racistas o machistas, pero a ese policía le sucede algo en su pasado que le hace ser como es, y en su mente los migrantes son cifras en los cupos de deportaciones".

Como humano, "el policía también duda" y el momento se produce en la escena en la que está acariciando a Yuliet Okoro y se topa con una cicatriz en la espalda; "es una voladura de cerebro, pues descubre que si esa mujer tiene una historia detrás, todas tendrán también una historia".

Reconoce Férriz que desde su participación en "Gigantes" puede "escoger los trabajos" en los que interviene y que tiene la suerte de formar parte de "ese 8% de la profesión que por suerte vive de la profesión".

El actor se siente afortunado por haber trabajado en "Gigantes" bajo la dirección de Enrique Urbizu, con el que repite en "Libertad", una serie de bandoleros de principios del siglo XIX en España, que está pendiente de estreno.

La cantante y actriz Yolanda Sey valora en esta película "el cómo se explica la historia", pues "cuando aparecen en el cine inmigrantes o personas racializadas, son habitualmente personajes estereotipados, y en cambio en esta película se humaniza el hecho de emigrar y sus dificultades y se explica desde el punto de vista de las víctimas".

Sey, que nació en Cataluña de padres de Ghana que vinieron a España hace cuarenta años, no ha sufrido las mismas adversidades de los personajes: "Mi padre era músico profesional y le salió un contrato, pero sí hemos vivido la dificultad de conseguir la nacionalidad, pues hasta los seis años no me la concedieron, porque la Ley de extranjería establece que la nacionalidad se hereda aunque nazcas aquí".

Como artista se encuentra satisfecha por su primera película y que se estrene ahora es "un punto de esperanza" después de que, como música, casi no haya podido actuar desde el inicio de la pandemia.

Por Jose Oliva