EFESanta Cruz de Tenerife

El cantante Raphael está de gira celebrando sus 60 años sobre los escenarios y sigue teniendo ganas de más, y ese es quizá el "secreto" de su dilatada trayectoria: le "gusta muchísimo" su profesión, "y hacer disfrutar a la gente, más".

"Lo veo como un sacerdocio... un poquito más divertido, pero muy esclavo", ha dicho Raphael en la presentación de sus conciertos en Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, donde esta noche será premiado en la gala de Cadena Dial.

El jiennense ha bromeado con que en la profesión de artista "lo famoso" es acudir a cenas, dejarse ver en actos, pero "yo nunca he ido a eso, nadie me ha invitado. Lo mío ha sido trabajar y descansar para seguir trabajando. Gracias a Dios que mi familia me apoya en todo. Si no, me habría mandado a pasear", ha confesado entre risas.

¿Queda, pues, Raphael para rato? "Me temo muy mucho que sí", ha aclarado el propio cantante, porque se siente "muy bien de facultades, de ganas, ilusión, y el público cada vez está más conmigo".

Del público, de su público, que es "de todas las edades", solo tiene palabras de agradecimiento, primero porque "es muy educado" y en los conciertos "se ponen de pie, aplauden y se vuelven a sentar en su sitio".

Y segundo porque le dejan cantar temas nuevos, aunque no le perdonarían que no incluyera en el repertorio clásicos como 'Yo soy aquel', 'Escándalo' o 'Mi gran noche', un éxito intergeneracional que suena en toda boda, comunión o festividad que se precie. "Estoy de propina", asume con ironía.

A propósito de novedades, ha avanzado que Pablo López está componiendo íntegramente un disco para él, en la que será la primera vez que le entrega su "confianza" a otra persona que no sean Manuel Alejandro o José Luis Perales.

De Perales ha confesado que habló con él en Murcia y le dijo que compusiera canciones para él, que no se piensa retirar.

Pero antes de ese trabajo, concretamente este viernes, saldrá a la venta su nuevo disco, 'Raphael 6.0', grabado en dos conciertos que ofreció en el Wizink Center de Madrid, y que fue el primer espectáculo en celebrarse en España tras la peor parte de la pandemia.

Raphael ha confesado que sigue teniendo nervios antes de cada concierto, pero "de otra manera" que en sus primeros años, cuando "lo pasaba fatal" en las cuatro, cinco primeras canciones, hasta que se iba soltando.

Ahora sale al escenario "pisando huevos, despacio, a disfrutar, lo mismo que la gente. Así las cosas salen mejor", ha indicado.

También está disfrutando de tantos reconocimientos que está recibiendo últimamente. Incluso la revista Vanity Fair le proclamará en diciembre 'hombre del año'. Aunque empiezan a parecerle "un poquito demasiado... a ver si organizo una subasta", ha bromeado.