EFEMérida

Robe Iniesta y su grupo han puesto banda sonora a 2.000 años de historia en su regreso este domingo, al teatro Romano de Mérida donde, con dos horas de música, han acercado el fuego del Olimpo a unos espectadores que ha enmudecido ante la fuerza y energía que desprende encima del escenario, una banda sin límites.

Con un fajín rojo y un chaleco regional extremeño, el batería Alber Fuentes salía a escena acompañado por el bajista David Lerman, el cantante y compositor Lorenzo González, el violinista Carlos Pérez, el teclista Álvaro Rodríguez y el guitarrista Woody Amores, que con su característica Gibson Les Paul le ha puesto a la banda el sello más puro del Rock.

El último en salir, un Robe Iniesta (Plasencia, 1962) entusiasmado por el calor del público que, desde los primeros acordes que han resonado en las columnas del teatro construido por orden de Augusto en el año 25. a.C, no ha parado de acompañar la característica voz quebrada del músico placentino, una de las más reconocidas de la historia del género en España.

El grupo ha puesto el broche de oro al Stone&Music Festival con un concierto dividido en dos partes y en las que los asistentes han podido sumergirse en las letras, además de asomarse al interior de Robe Iniesta.

En la primera, la banda ha hecho un repaso de los temas más conocidos de Extremoduro (la anterior banda de Robe) como "Golfa", "Si te vas", o "Dulce introducción al caos", aunque también han ido intercalando con temas de algunos de sus discos en solitario como la canción "Contra todos", del álbum que sacó el músico extremeño en 2015, y al que tituló "Lo que aletea en nuestras cabezas".

En la segunda parte y como plato fuerte, la banda ha ejecutado sin descanso alguno su nuevo lanzamiento "Mayéutica", que presentan este año en la gira "Ahora es el momento".

Tras más de 40 minutos de música al más puro estilo ópera rock, no ha faltado el interludio, los cuatro movimiento (Después de la catarsis, Mierda de filosofía, Un instante de luz y Yo no soy el dueño de mis emociones), y una coda final (Coda feliz).

La banda ha sorprendido en esta parte con su sonido más potente y "cañero" hasta el momento, claro ejemplo del entendimiento y buenas vibraciones que desprenden todos encima del escenario.

También se ha podido escuchar "Ama, ama, ama y ensancha el alma", una de las canciones más famosas de Extremoduro, y que a modo de homenaje, han tocado frente al poeta Manolo Chinato, que estaba presente y que también ha recibido los vítores del público.

Con unas luces perfectamente acompasadas, han tenido además una puesta en escena acorde con las exigencias, que un escenario como el de Mérida, exige.

"El cielo nunca ha estado tan arriba" en Mérida como recoge la letra de la canción "El cielo cambió de forma", y eso algo que el público ha podido saborear, porque en este nuevo disco, Robe Iniesta queda claro que hay Robe para rato, más si cabe cuando en el horizonte ya se puede atisbar un nuevo álbum, que el artista ser ha encargado de componer durante el confinamiento.

"Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera" recitaba el poema de Francisco M. Ortega Palomares antes de empezar a tocar "Stand by".

Con este "argumento primario", el grupo se ha bañado en los aplausos de aquellos que han considerado inolvidable esta noche, y que se han visto iluminados por las ganas de un grupo lleno de la luz y energía que caracteriza al "amor castúo".