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"O Metodo" es el trabajo "más ambiental", " abstracto", melancólico y espiritual que ha hecho el portugués Rodrigo Leao, fundador de Madredeus, y también exactamente el que "le nacía" en este momento de su vida: "hago la música que quiero hacer y este es el disco más redondo de los que he hecho".

Leao (1964) acaba de presentar su disco en Sevilla, que saldrá a la venta el día 21, y vive el momento con la alegría de tener en sus manos el fruto de muchos meses de trabajo y de colaboraciones muy importantes: "es el disco que intentaba hacer desde hace tiempo".

"¿Por qué se llama 'O Metodo'? No lo se. Ocho meses antes de terminar el disco me decía que era estupendo porque tenía mucho tiempo para pensar el nombre. Tenía como 200 o 300 posibilidades. Había un tema en el disco que se llamaba así provisionalmente y al final...", se ríe.

En los últimos tres años ha grabado "A vida secreta das máquinas", muy electrónico; "O Retiro", muy clásico, y uno en inglés, "Life is long", con Scott Matthew.

"Después de esos trabajos quería tentar un nuevo camino creado fundamentalmente con piano acústico y entornos electrónicos", con una pequeña sección de cuerdas, algunos instrumentos eléctricos y acústicos, y el coro de la Academia Musical dos Amigos das Crianças (AMAC), donde cantan sus tres hijos.

A ello se han unido las influencias "innegables" de compositores como Nils Frahm, Ólafur Arnalds o Max Richter, que utilizan la electrónica "muy sutilmente, muy discretamente".

Ese momento coincidió con la invitación a componer música para una exposición en la Fundación Calouste Gulbenkian, "Cerebro - Mais Vasto que o Céu", en el que aprendió mucho sobre los sonidos electrónicos ambientales.

Por primera vez han invitado a colaborar con ellos "a alguien de fuera", el músico, compositor y productor italiano Federico Albanese, coproductor de "O Metodo" (BMG), que "ha traído algo nuevo al equipo, un sonido más claro y puro".

Han sido muchas horas mezclando en el estudio analógico de Berlín, donde reside Albanese, en el que han grabado el disco, con producción del ingeniero de sonido inglés Simon Goff, y han logrado, presume, "algo maravilloso".

"Tenía como 40 ideas nuevas. Escogimos 15 y al final han quedado 12. Intuitivamente quería hacer un disco más unido entre sí, más ligado y quería tener una canción en inglés, "The boy inside", que interpreta Casper Clausen, de Efterklang.

En términos de producción, afirma, es el más fuerte" que ha hecho, con cinco personas trabajando juntas: "El disco es como un niño apuntando para el cielo preguntándose quién es. Es de lo más abstracto".

Podría ser, apostilla, "la banda sonora del significado de la vida y de la muerte, del lado más espiritual de las personas. No hay necesidad de entender ninguna de las palabras que se dicen, van calando".

Incluye un tema en ruso y otros en un idioma "inventado", básicamente palabras al revés, como en el caso de "A Bailarina", una canción de cuna que interpreta su hija Sofía.

Es un disco "de investigación, de experimentación, pero a la vez es el que tiene más unidad, un hilo común de melancolía y de espiritualidad; un disco con más preguntas que respuestas" y que debería tener "una segunda parte".

"Si solo me hubiera quedado con un género no estaría haciendo nada más. No tengo presión de nada y eso es muy importante", añade el músico, que presentará su disco el 12 de mayo en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid.

Concha Barrigós.