EFERoma

En verano, cuando la tarde cae y el sol da por fin una tregua, Roma se transforma en un enorme cine a la fresca, desde sus periferias hasta sus lugares más monumentales, como mismísimo Coliseo, este año un sitio excepcional para disfrutar de aquellos clásicos de "romanos" que agrandaron su mito para siempre.

Roma entra en una suerte de letargo durante los días estivales, solo desafiados por las hordas de turistas que han regresado tras la pandemia, pero esa somnolencia diurna termina cuando la noche y la brisa permite a los romanos poner de nuevo un pie en la calle.

En ese momento, una de las actividades predilectas es disfrutar del cine -o del teatro- a pie de calle y, cada año, Roma sorprende, deleita y presume con los lugares que elige para consagrarse al Séptimo Arte bajo las estrellas.

CLEOPATRA EN EL COLISEO

Como iniciativa estrella, en esta ocasión se ha instalado un cine al aire libre en el templo de Venus, una enorme explanada delimitada por las columnas del que fue el mayor santuario de la Antigua Roma en plenos Foros, entre la Basílica de Majencio y el Coliseo.

Se trata del programa "Quo Vadis", lanzado por los responsables de este yacimiento arqueológico y la Cineteca Nacional y que repasará hasta el 10 de julio diez grandes filmes que retrataron los orígenes romanos a lo largo del siglo pasado.

La entrada es gratis, aunque es preciso reservar, y ofrece al público la inigualable posibilidad de disfrutar de Liz Taylor como Cleopatra o de Kirk Douglas como Espartaco a los pies de anfiteatro más famoso del mundo.

"La película, vista aquí, es todavía más sugestiva", sostiene Valerio, que ha acudido a este cine improvisado para ver "Il primo re" (2019), película que narra con crudeza la fundación de Roma, hasta el punto de que fue rodada en un latín arcaico "reconstruido".

LOS CHICOS DEL "PICCOLO AMERICA"

Lo que ya es un clásico en la capital italiana son las noches de cine organizadas por los muchachos del Piccolo America, paladines en defensa del Séptimo Arte en la capital desde que en 2012 evitaran la demolición de una histórica sala en el barrio del Trastevere.

Desde entonces, su asociación ha crecido enormemente y ahora no solo gestiona una sala propia, la moderna y concurrida Troisi, sino que su famoso programa de proyecciones, encomiado por celebridades de medio mundo, se ha expandido por toda la ciudad.

Durante todo el mes de julio, romanos y visitantes podrán acudir a su bastión, la plaza de San Cosimato, cojín y "birretta" (cerveza) en mano, para ver toda clase de películas y participar en charlas con actores y directores de fama internacional.

Pero también han llevado su pantalla a la Cervelletta, un barrio en la periferia oriental de la ciudad, en el que exhibirán trabajos de cineastas como Pawel Pawlowski o Mel Brooks, y en el parque de Monte Ciocci, detrás del Vaticano.

UNA CIUDAD DE CINE

Pero aún hay más y, durante el verano, el cine se abrirá paso por otros muchos puntos de esta ciudad cuya imagen moderna se forjó al calor de las grandes producciones de sus Estudios de Cinecittá, la Hollywood del Tíber en los años dorados del pasado siglo.

Hasta el 4 de agosto, por ejemplo, el proyector se enciende en el impresionante Parque de los Acueductos, hilvanado por los restos de seis de los once canales que proporcionaban el agua a Roma, mostrando clásicos restaurados cada noche a mil personas, y gratis.

Y lo mismo ocurrirá con una de las citas clásicas estivales para los cinéfilos romanos, la 28ª edición del festival "Isola del Cinema", organizado en la isla del Tíber, sagrada para los antiguos romanos.

LOS NARIZONES DEL TEATRO

Pero las artes escénicas también sirven para contar la historia de los barrios de la ciudad. Para eso nacieron hace seis años los espectáculos de los "Nasoni" (narizones), una compañía que toma el nombre de las populares fuentes que salpican cada rincón de la Ciudad Eterna.

La idea es organizar cada año noches de teatro en un barrio de la periferia para contar su historia a sus propios vecinos, que procesionan con los actores en este espectáculo itinerante.

Esta ocasión tocó al Quadraro, antiguo barrio de mala fama que ahora se sumerge cada noche en música y dramaturgia: "Cada tarde es una fiesta, hay una energía buena que es un orgullo participar en este evento", explica a Efe su director, Ariele Vincenti.

"La idea nació del deseo de salir del espacio teatral para llevarlo a la gente", sostiene la mente del proyecto, Fabio Morgan.

Gonzalo Sánchez