EFEMálaga

La cantautora María Rozalén ha deslumbrado a sus seguidores con una enérgica y emocionante actuación en su regreso a los escenarios por el inicio de la gira de su último trabajo “El árbol y el bosque”, un álbum que vio la luz durante la pandemia y en el que despliega todo su universo emocional.

La primera canción de la artista albaceteña era toda una declaración de intenciones para el emocionado público, algunos con lágrimas en los ojos, al que le pedía que se subieran a "Este tren", haciendo honor al nombre del primer tema de su nuevo álbum, uno de los más personales de la cantante.

Rozalén, emocionada durante los primeros compases del concierto y ataviada con un discreto mono negro, ha estado acompañada por su inseparable intérprete de lenguaje de signos, Beatriz Romero, en una puesta en escena que ha contado con tres guitarras eléctricas, una guitarra española, un piano y una batería.

La artista ha puesto los pelos de punta al quebrar su voz cantando "Aves enjauladas", una canción que aboga por la libertad y que se convirtió en todo un himno durante la pandemia. Un tema que, tras su vuelta a los escenarios este viernes, ha cobrado más sentido que nunca y ha levantado por primera vez al público de sus asientos.

"¿Os acordáis cuando pensábamos que íbamos a salir mejores de esto?" se ha preguntado Rozalén en relación a la pandemia, ha confesado que no pensaba publicar esa canción en el disco y ha añadido que están en "un momento de mucho cansancio mental", pero ha abogado por buscar una “luz" que "siempre triunfa".

La artista, que estaba “hecha un flanecico" según sus palabras, ha expresado que el "miedo más grande" que tenía era “no poder controlar el conjunto de emociones" que sentía en el escenario, tras lo cual ha manifestado que ver el aforo "llenico" era un orgullo "tremendo" y ha agradecido a los malagueños que apuesten por la cultura.

La también activista ha continuado con su canción "La línea", un tema sobre la migración -que se entiende mejor que nunca por lo ocurrido recientemente en Ceuta- y ha comentado que "partir es siempre partirse en dos" antes de una actuación tras la que se ha llevado una gran ovación del público.

La compositora albaceteña ha escogido Málaga para presentar por primera vez ante el público su cuarto álbum de estudio, en un recorrido en el que habrá veintiún paradas más a lo largo de la geografía española. Ésta será para Rozalén, según sus palabras, y su equipo la gira que más han deseado en su vida.

María Rozalén, que consiguió hacerse con un Premio Goya en 2021 a Mejor Canción Original con el tema “Que no, Que no” –por la película “La boda de Rosa”, de Icíar Bollaín- ha encandilado con su magia a un diverso público que no entendía de género ni de edad y ha expresado que "no se creía que estara de vuelta" y que “echaba de menos” al público.

El apabullante timbre de Rozalén invitaba a los asistentes a disfrutar de su voz y a olvidarse de los teléfonos móviles durante un par de horas, un efecto que consiguió y que hizo que las mismas personas que comenzaron el concierto de forma tímida terminaran entregados a la artista y de pie en sus asientos.

La manchega, que se ha atrevido con el baile e incluso con la poesía, lo ha dado todo en el escenario y ha cantado nuevos temas de su disco como "A tu vida", "El día que yo me muera", "Loba", “Y busqué” o "Amiga", dedicada a su intérprete de lenguaje de signos, Bea Romero.

Tampoco se ha olvidado de importantes canciones de su trayectoria, como "80 veces", "Vivir", "Será mejor", “Girasoles”, "Vuelves", “La puerta violeta” o “El paso del tiempo”, con la que ha cerrado un primer y emocionante concierto de su gira, de casi dos horas de duración.

Daniel Luque