EFEValladolid

Víctor Cabezuelo, cantante y guitarrista de Rufus T.Firefly, uno de los grupos en mejor forma de la música y habitual en varios festivales, reconoce tener una relación "amor-odio" con ellos e incluso ironiza con el hecho de que sería enriquecedor que existiera una ley que prohibiera tocar en más de tres al año.

"Actualmente los festivales están para hacer negocio, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana", reconoce en una entrevista con la Agencia Efe Cabezuelo, quien añade que aunque los festivales son "increíbles" hay que tener cuidado para tener una visión más allá de lo comercial.

Cabezuelo, que junto a Julia Martín-Maestro (batería), Carlos Campos (guitarra), Miguel de Lucas (bajo) y Rodrigo Cominero (teclados), se subirán mañana al escenario de la sala Porta Caeli de Valladolid, sostiene que el público también debería ser más exigente y pedir que no se repitiesen los mismos grupos en cada festival, algo que incluso ha hablado con el músico Ángel Stanich: "tío, nos hemos convertido en los mismos de siempre", le dijo.

Y llega a afirmar entre risas: "estaría encantado de que hubiera una ley que prohibiera tocar en más de tres festival al año, sería muy enriquecedor".

De hecho, el cantante opina que en España existe una escena musical "muy rica, con muchos grupos increíbles, con creaciones vanguardistas e innovadoras, pero que no consiguen salir del underground y transcender", algo que puede deberse a la falta de interés por parte de la audiencia que "piensa que los grupos son para pasar un buen rato y luego seguir bebiendo".

En la escena musical española, la presencia de las mujeres es cada vez mayor aunque todavía lejos de llegar a una plena igualdad, que Rufus practica como demuestra el hecho de que Julia Martín-Maestro sea la encargada de poner el ritmo a los temas con sus baquetas.

"Hace años, en los concursos de bandas, era una novedad absoluta que Sara (antigua componente del grupo) y Julia estuvieran allí. De los veinte grupos que estábamos, ellas eran las únicas chicas", relata Cabezuelo, quien subraya que poco a poco la situación de desigualdad de género se va equilibrando, aunque cree que "queda bastante lucha".

Cabezuelo define a su banda como "gente a la que le afecta mucho las causas sociales" y sobre la situación por la que atraviesa España, opina que la política de antes, la que recuerda cuando era pequeño, "era mucho más seria".

"Ahora me parece que está mucho más cerca del espectáculo y de cosas que no tienen nada que ver con la defensa de los ciudadanos", ha remarcado.

La política y la reivindicación son algunos de los temas que la formación ha querido dejar atrás en estos dos últimos discos, "Magnolia" y "Loto", ya que quisieron "aislarse de todo eso ya que, en lugar de quejarse, la banda se planteó unos discos en defensa de lo bueno y lo positivo, que encuentran, en gran parte, en la naturaleza.

Sobre la gira que están a punto de finalizar con un concierto muy especial en la sala Riviera de Madrid el 13 de abril, Cabezuelo resume que ha sido muy "inesperada" ya que han tenido que improvisar mucho, lo que ha supuesto que en cada concierto se hayan contado historias distintas.

Sobre el futuro, Cabezuelo solo ha podido confirmar que habrá nuevo disco, pero no sabe en qué dirección hasta que no acabe esta gira.

Hace apenas un mes, la banda publicó "Mangata", una colaboración con el rapero Rayden, con la que la banda ha querido alejarse de "cualquier prejuicio musical" que ya superó hace tiempo.

Afirma que "Rufus siempre tiene la puerta abierta para más gente, para determinados instrumentos que puedan llevar el nuevo show a otros niveles".

Esta formación cuenta con casi 114.000 escuchas mensuales en Spotify y asegura que "este tipo de plataformas son las que han hecho posible que hoy día quiera venir gente a vernos", ya que "nunca ha habido una discográfica que nos haya hecho el más mínimo caso".

María J. Cardalliaguet