EFEMadrid

Soñaba con hacer cine y llevaba más de 15 años en televisión cuando tuvo la oportunidad de rodar su opera prima, "1898. Los últimos de Filipinas", un alegato antibelicista que consiguió 9 nominaciones a los Goya. Con "Adú", Salvador Calvo supera su propio récord: 13 nominaciones, incluida mejor película.

Él mismo admite que confiaba en repetir en las categorías técnicas. "Este año había pocas películas grandes a nivel de producción, que son las que suelen acceder a esas nominaciones", dice a Efe. "Pero acceder a mejor película, ya es la felicidad absoluta".

Todas sus rivales son cintas independientes, que han acaparado en el último año la cartelera: "La boda de Rosa" de Icíar Bollaín, "Sentimental" de Cesc Gay y dos operas primas, "Ane", de David Pérez Sañudo y "Las niñas" de Pilar Palomero.

"Adú" fue la segunda película española más taquillera el año pasado, por detrás de la comedia de Santiago Segura "Padre no hay más que uno 2". Estrenada a finales de enero de 2020, Calvo recuerda que entonces aquella le pareció una "mala fecha", pero nadie imaginaba que seis semanas después cerrarían los cines por la pandemia.

"Al final fue un milagro", asegura. "El boca-oreja estaba funcionando muy bien, pero no me puedo quejar, con la mala suerte que han tenido otras películas como 'Invisibles' de Gracia Querejeta, que estaba súper bien pero estrenó una semana antes del cierre".

Otra nominación que le hace mucha ilusión es la de mejor director, donde se enfrenta de nuevo a Bollaín, a Isabel Coixet ("Nieva en Bendidorm") y a Juanma Bajo Ulloa ("Baby"). "Es codearme con directores a los que he admirado toda la vida", sostiene.

Producida por Telecinco Cinema y rodada entre Benín, Melilla, Marruecos, Murcia y Madrid, "Adú" ofrece una visión poliédrica sobre la inmigración con tres historias paralelas: un niño de seis años y otro de 15 cuyos destinos se cruzan en su intento de llegar a Europa; un activista medioambiental (Luis Tosar) y su hija (Anna Castillo) con serios problemas de comunicación; y un guardia civil de la valla de Melilla (Álvaro Cervantes) carcomido por las dudas éticas.

"Nos parecía interesante contraponer esas historias y que el espectador saque sus conclusiones sobre lo relativos que son a veces nuestros problemas, sin querer juzgar a nadie", subraya Calvo.

Pese a la crudeza de los problemas que afrontan, especialmente la pareja que forman Adú (Moustapha Oumarou) y Massar (Adam Nourou, nominado a mejor actor revelación), el tono del guion de Alejandro Hernández tiene luz y esperanza.

"Soy mediterráneo, de un país donde siempre hay luz en las historias y en la vida", dice Calvo. "Me gustaba que en la película hubiera esa luz (...), que a pesar de la dureza del viaje estos niños aprenden cosas buenas, la amistad, la solidaridad, el compañerismo".

Sin embargo, no es muy optimista con respecto al futuro más inmediato. "Ahora que el primer mundo se está poniendo la vacuna pero el tercer mundo no, vamos a tener un problema añadido", considera, "la desigualdad será mucho mayor, tenemos que cambiar mucho porque el sistema está demostrando que no funciona, tenemos que ayudarnos".

Sobre sus proyectos profesionales, dice que todo está todo muy en el aire debido a la pandemia, pero cita un "rodaje internacional" del que se resiste a dar más detalles hasta que se despejen las incógnitas. "Está todo muy supeditado a la progresión de la enfermedad", señala.

De hecho, la covid-19 obligó a aplazar el rodaje del que iba a ser su siguiente proyecto, una serie para Movistar+ con el mismo guionista de "Adú", Alejandro Fernández, colaborador también de Amenábar o Manuel Martín Cuenca, que iban a rodar en Cuba.

"La última noticia que tengo es que se aplaza a enero de 2022", afirma.

Magdalena Tsanis