EFEValencia

Conoce la exclusión social porque vivió en la calle y en una casa sin electricidad, una experiencia vital que ha impregnado la filosofía con la que el cineasta Samuel Sebastian ha dirigido la undécima edición del Festival internacional de Cine y Derechos Humanos de Valencia, Humans Fest.

Este valenciano de 43 años decidió que la apertura del Festival, en la que ha debutado este año como director, era el "mejor sitio" para confesar públicamente la "concatenación de casualidades" que durante cerca de un año le hizo vivir una situación de exclusión social y sentir una "vulnerabilidad enorme".

En este primer discurso, que asegura fue "sanador", contó que tras volver de Uganda a Barcelona para desarrollar el proyecto de una película que finalmente no pudo ser, la ausencia de estabilidad y de contactos le hizo "quedarse en la calle, literalmente y de forma intermitente" durante varios meses.

Después pudo volver a Valencia, donde estuvo sin electricidad durante cuatro meses de un "frío invierno" de 2014. No podía cocinar ni ducharse con agua caliente, tampoco cargar el móvil ni el ordenador, y durante el día iba a bibliotecas públicas para escribir ("necesitaba transmitir de alguna manera mis sensaciones", recuerda) y no podía dejar de sentir una "enorme tristeza al llegar a una casa que siempre estaba a oscuras".

En el discurso "quise transmitir que las víctimas no tenemos que avergonzarnos de esta situación, aunque cuando la vives causa mucha vergüenza tener que decirlo", asegura a Efe para añadir que cuando has sufrido algo "siempre hay un muro, un entorno invisible, que parece que te impida poder explicarlo".

Lo vivido le ha hecho "creer más" en sí mismo. "Si he podido superarlo, puedo superar otras cosas y también distanciarme de los problemas cotidianos de la vida", afirma el cineasta, que reconoce que sigue duchándose con agua fría, tanto en verano como en invierno, como estímulo que le recuerda que superó una etapa muy difícil de la vida.

Se muestra satisfecho con el resultado del Festival, que se celebró del 18 de febrero al 1 de marzo, y que tuvo que preparar en apenas unos meses desde su elección como director en julio del pasado año. El Humans Fest, con el lema de la "corrupción", han conseguido triplicar el número de asistentes y aunar calidad, diversidad y paridad.

Asegura que toda su vida ha girado en torno al cine y al arte, y con solo 12 años ya escribía "en papel y con la Olivetti", en los bajos del Palau de la Música, críticas de cine infantil de la Mostra de València.

"No recuerdo otra época en mi vida que no quisiera ser director de cine o dedicarme al cine, esa pasión siempre la he llevado", confiesa para reconocer que en esa parte artística también influyó su madre, que era pintora: "Elegí esa profesión a una edad en la que no eres consciente de las consecuencias de tu elección".

Licenciado en Historia del Arte y con Premio Extraordinario de Fin de Carrera, posee una amplia filmografía en la que ha dirigido largometrajes, documentales, teatro y ahora trabaja en una tesis sobre la producción alternativa audiovisual mientras se centra en la dirección del Festival, organizado por la Fundación por la Justicia en colaboración con otras entidades.

Destaca que han situado al festival entre los más importantes de la Comunitat Valenciana, han conseguido una internacionalización de las secciones especiales y han generado un deseo de conocer cuáles son las vulneraciones de los derechos humanos que suceden en todo el mundo a través del cine.

Su objetivo es que el festival, en el que han impulsado las producciones locales y se ha logrado que venga a València el expresidente uruguayo Pepe Mujica, no sea solo una semana sino "llenar todo el año de actividades".

Junto a su equipo, del que forman parte Beatriz Hernández, Begoña Machancoses y Juanma Chavarrías, ya ha empezado a preparar la duodécima edición de Humans Fest, para la que se están planteando introducir una sección de videojuegos que tengan que ver con los derechos humanos.

"Dentro de una vida hay muchas vidas y lo maravilloso es poder disfrutar de todos los matices que tienen", concluye.

Concha Tejerina