EFEBarcelona

A pesar de que la nueva novela de Sara Mesa, "Un amor", se titula así, a lo largo de sus 185 páginas la palabra amor no aparece nunca porque la escritora no ha pergeñado una historia romántica, sino un relato "muy ambiguo, que tiene mucho de la narrativa del sueño".

Acompañada por la editora de Anagrama, Silvia Sesé, la autora sevillana de origen madrileño ha comentado que ha tardado cuatro años en terminarla porque, ha reconocido, le costaba conseguir "mantener la tensión narrativa, no tanto para enganchar al lector, sino porque quería que hubiera un clima de que va a pasar algo muy importante".

En su último título, Mesa deja las periferias de las grandes ciudades y crea una comunidad rural y cerrada, incluso claustrofóbica, denominada La Escapa, adonde llega Nat, una inexperta traductora, eligiendo el campo por un criterio económico, porque allí puede pagar una casa y porque le da la impresión de que ello le permitirá dejar la traducción comercial para dedicarse a la literaria.

Desde el principio, el lector sentirá "como que van a pasar cosas, igual como cuando llega una tormenta y uno presiente que va a ocurrir algo, aunque, objetivamente, luego no pase mucho".

Esta narración, que debía presentarse en mayo y que se pospuso por el coronavirus, tiene, según su creadora, "mucho de la narrativa del sueño, donde ocurren muchas cosas extrañas, donde todo se va enredando y ya no puedes salir de eso".

Ha confesado que cuando inició la escritura soñaba de forma recurrente con alguien que entraba en su casa, "no tanto como un ladrón, sino como alguien que te engaña y, de pronto, recorre tu casa y abre un armario, algo implícitamente muy violento".

En La Escapa, Nat tendrá relación con su casero, un hombre que pronto mostrará su verdadera cara ante los problemas que surgirán en el inmueble, un perro llamado Sieso, el hippie Piter, una mujer demente o Andreas el alemán.

El can, un regalo del casero, es muy importante en la trama, es quien "carga el peso más extremo de la condena", aunque no ha podido ahondar más sobre ello para no desvelar nada de la acción.

A su juicio, la protagonista de "Un amor" acabará haciendo "un viaje interior, viviendo una revolución, no porque le ocurran grandes cosas, pero lo que le sucede le va a cambiar por completo y le permitirá ser capaz de interpretar hechos de su pasado".

Sara Mesa, por otra parte, ha querido dejar claro que no conoce bien el mundo rural y que no ha pretendido retratar personajes provenientes de este ámbito, "sino a un grupo, con unas reglas no explícitamente suscritas, pero que sí las hay implícitas, como ocurre con cualquier grupo humano, como sucede en un bloque de pisos".

En este punto, la novelista ha reconocido que los grupos, "en general, me incomodan mucho, cuando se forman siempre percibo que al final pasan cosas que no me gustan, sobretodo del reparto del poder, de que hay cosas que tienen que ser de una determinada manera, porque así lo ha dicho alguien".

Respecto a cómo ha vivido los meses del confinamiento, la autora de "Cicatriz" y "Cara de pan" ha desvelado que los ha aprovechado para escribir mucho.

A diferencia de en otras épocas de su vida, no ha tenido que compartir la escritura con otros trabajos, y ha podido "escribir de una manera más potencial". "Hay otras muchas cosas en la vida que me han desconcentrado mucho más que la pandemia", ha apuntado.

La novela, con una atmósfera a lo Patricia Highsmith, según Silvia Sesé, se podrá leer próximamente en inglés, francés, alemán y holandés.