EFEMadrid

"Tristemente" el cómic "Deportado 4443" está "más de moda" que cuando fue publicado en 2017, y por eso vuelve a las librerías esta obra del periodista Carlos Hernández y el dibujante Ioannes Ensis, en la que recuperan el dolor de los deportados españoles a los campos nazis de concentración.

Cinco años después, Hernández vuelve a hablar con Efe sobre este cómic, cuyos primeros 5.000 ejemplares se vendieron rápidamente y que ahora la editorial Penguin Random House ha reeditado tras el interés que sigue despertando en la comunidad educativa, en los propios padres y madres y en los amantes de la novela gráfica.

"Es verdad que alguna vez este relato quedará como una historia muy lejana que no se puede volver a repetir, pero lo triste es que no. Cuando pensamos en lo que ha pasado desde que salió publicado el libro, ahora estamos mucho peor, no estamos más cerca de que se repitan estos hechos, pero sí del discurso que imita lo que en los años 30 proclamaban los fascismos europeos. Esto está terriblemente más vivo que nunca", dice Hernández a Efe.

A falta de un día de que se celebre el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, en "Deportado 4443" Hernández y Ensis llevan a la viñeta una historia que el periodista retransmitió en una cuenta de Twitter.

En concreto, se trata de las vivencias de su tío Antonio y de los 9.300 españoles entre los muros y alambradas de Buchenwald, Dachau, Ravensbrück, Auschwitz y, especialmente, Mauthausen.

"Mi tío es un portavoz de todos sus compañeros y él lo que contaba es un porcentaje muy pequeño de lo que le ocurrió, recogió lo que otros supervivientes contaron o lo que hemos podido saber a través de testimonios. Cada ilustración y cada texto está basado en el testimonio real de un superviviente o bien en documentación oficial", explica Hernández.

Y entre estos españoles se encuentra también el deportado español José Marfil, ya fallecido al igual que el resto de compañeros -lamenta el periodista- y cuyo padre fue el primer español que murió en Mauthausen.

"Ya no tenemos ningún superviviente español de los campos nazis, se nos han ido los testimonios directos con lo cual la única forma de que perdure la historia es trasladarla a través de estos trabajos. De alguna forma, quienes nos hemos metido en este tema hemos recogido el juramento que los españoles hicieron en el campo de concentración: se comprometieron a luchar ideológicamente contra el fascismo y preservar la memoria de lo que allí ocurrió", expresa.

Y es que, para este periodista, esta lucha no puede olvidarse porque "las democracias están siendo blandas a la hora de hacer frente a la extrema derecha".

Algo sobre lo que ya le alertaron esos presos nazis españoles cuando empezó en 2012 a entrevistarlos y el "escenario era muy diferente" y "no había este auge brutal de la extrema derecha" y no se veía "como una amenaza".

Pero, apunta, aquel año, en aquellos encuentros, el 99 % de esas personas ya le dijeron "cuidado", porque ellos sí que percibían ciertos mensajes que ya lanzaban algunos políticos y que les recordaban a los ya oídos.

"Me decían que no volvería a haber cámaras de gas, pero que se podían utilizar otras cosas. Yo pensaba que exageraban, y diez años después tenían razón", concluye.