EFEMadrid

Llevó el flamenco a La India, al Teatro Real y a la firma de la paz en Kosovo y dicen además de Víctor Monge, alias Serranito, que es el guitarrista que más triunfa entre los guitarristas, algo que le enorgullece, reconoce a Efe ante su despedida tras casi 70 años a las cuerdas.

"A los que nos gusta este arte lo que queremos es gustar a los artistas", reconoce a Efe ante el concierto que abrirá mañana la XVI Suma Flamenca y que ha concebido como la despedida de su público de Madrid, que no del instrumento: "Hasta que me muera tendré una guitarra entre los dedos".

Autodidacta ("En mi familia nadia la tocaba, mi padre y mi hermano un poquito, pero no flamenca", recuerda), Monge (Madrid, 1942) se inició en este mundo a los 12 años "sin querer". "Porque me enamoré de una niña a la que acompañaba en los festivales", añade entre risas.

"Soy de una generación en la que no era fácil aprender", indica este también dotado compositor que entabló amistad con Paco de Lucía a los 15 años y que aprendió a tocar por los discos que llegaban de EE.UU., también de Sabicas, del Niño Ricardo y de Mario Escudero.

Tras su paso por el Queen Elizabeth Hall de Londres en 1970, uno de sus primeros conciertos "en un teatro importante", London Times publicó: "Tiene tanta técnica que no se nota". "Es lo importante. La técnica sirve para expresar lo que quieres. Cuando se utiliza solo para que el público se emocione, no lo entiendo", afirma.

Orgulloso, celebra una vida en la que no ha cumplido todos sus sueños, pero "sí la mayoría": "Y he llegado con mis principios a tocar con los mejores... Antonio Mairena, Juanito Valderrama, Rafael Farina, Terremoto de Jerez, etcétera, etcétera, etcétera. Así empecé yo a crear mi carrera".

Varios hitos jalonan esa trayectoria, como convertirse en el primer flamenco de gira en La India. "Fue una gran experiencia para mí; todo el mundo se emocionaba", rememora el artista que también descubrió la guitarra flamenca a Costa Rica para crear afición en el país centroamericano.

"Y la firma de la paz de Kosovo fue algo increíble. Todas esas cosas te hacen más grande en cuanto a satisfacción personal", subraya el músico, invitado en 1995 a participar en Bosnia en las celebraciones del tratado de paz de Dayton por el fin de la guerra en los Balcanes.

Serranito enumera en su cabeza las decenas de países y espacios emblemáticos a los que su maestría le han llevado: Canadá, Turquía, el Carneggie Hall y el Lincoln Center de Nueva York... o El Cairo, donde actuó a la orilla del Nilo.

"Aunque para mí, el lugar especial más especial es el Teatro Real. Como madrileño, desde niño pasaba por allí y pensaba: 'Algún día tendría que tocar ahí'. Y lo conseguí con la Orquesta Nacional de España en 1982", destaca.

A los 61 años, cuando el común de los españoles piensa ya en la jubilación, él cosechó su primera nominación al "mejor disco de flamenco" de los Latin Grammy por su álbum "Sueños de ida y vuelta".

"Si soy sincero, me hubiese gustado que me lo hubiesen dado a mí", reconoce tras quitarle hierro a la derrota, porque el receptor del galardón fue su gran amigo Pepe de Lucía.

Cuenta que fue el parón de la pandemia lo que le hizo plantearse su despedida de los escenarios, sumado a una operación de espalda a la que se sometió porque los dolores en las lumbares se lo hacían pasar "muy mal" en los conciertos.

"Ahora estoy mucho mejor, pero no bien del todo y tengo que estudiar todos los días para estar lo mejor preparado posible", insiste este músico, que hubo de suspender su actuación en Málaga del pasado mes de septiembre y al que el concierto de Madrid le tiene en un "ay". "Es ni más ni menos que mi tierra", resalta.

En Suma Flamenca, cuyo concierto inaugura la XVI edición, dedicada a Cádiz, se presentará con otros dos guitarristas "magníficos", Javier Conde y Paco Vidal, además de Eva Durán al cante, Cary Rosa Varona con el violonchelo, su propio hijo en la percusión ("Víctor Monge II") y "un gran bailaor cordobés", Ángel Muñoz.

"Las cuatro o cinco horas no hay quien me las quite", advierte ante un espectáculo al que ha dado en llamar "Como un sueño" y del que espera no despertar: "Mucho no me falta para dejar de tocar para el público, pero el final será cuando me muera, porque hasta entonces tendré una guitarra entre los dedos".

Javier Herrero