EFEMadrid

No todos los días son iguales, ni todos los días pasan cosas. Pero hay días que determinan la vida, el futuro y la realidad de un país. Eso es lo que la editorial Taurus da a conocer en su nueva colección "La España del siglo XX en siete días".

La colección, dirigida por el historiador Jordi Canal, presenta siete fechas clave del siglo XX español, entendido no como una centuria hermética y cronológicamente cerrada, sino como un periodo más amplio, más sociológico, más "intrahistórico".

Ese periodo abarca desde el 3 de julio de 1898, el día en que la escuadra española fue arrasada por la de EE.UU. en Santiago de Cuba y España perdía los últimos restos de su imperio en América, hasta el 11 de marzo de 2004, el día en que un grupo yihadista comete el mayor atentado terrorista de nuestra historia al atacar varios trenes de cercanías en Madrid y causar 193 muertos y más de 2.000 heridos.

SIETE DÍAS PARA CONTAR DE OTRA MANERA EL SIGLO XX

Son siete libros, que, como señala Canal a Efe, presentan siete días para que, "a partir de ellos, uno se pueda hacer una idea bastante completa de la historia de España en el siglo XX, que no es propiamente un siglo, puesto que empieza en 1898 y acaba en 2004".

La colección se abre con dos volúmenes, que acaban de publicarse, dedicados a la Generación del 27, a cargo del catedrático de Literatura José Carlos Mainer, y al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, analizado por el historiador Juan Francisco Fuentes.

Asimismo, se dedicará un volumen al 18 de julio de 1936 (a cargo de Pilar Mera); otro al 21 de diciembre de 1973, el día en que fue asesinado el presidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco (que será abordado por Antonio Rivera); al 25 de julio de 1992, fecha en que comenzaron los Juegos Olímpicos de Barcelona (firmado por el propio Jordi Canal) y los dos ya mencionados del 3 de julio de 1898 (Tomás Pérez Viejo) y del 11 de marzo de 2004 (Mercedes Cabrera).

Como señala Canal, esta colección tendría un sentido cercano a la visión de la historia que defendía Miguel de Unamuno (la "intrahistoria") o Benito Pérez Galdós, cuando reclamaba que en sus "Episodios Nacionales" estuvieran "los fulanos y los menganos".

Una historia en la que los protagonistas son las personas, los individuos y no tanto la abrumadora y fría erudición de los hechos y los datos.

"EL TRIUNFO DE LA LITERATURA"

"17 de diciembre de 1927. El triunfo de la literatura". Con este libro, José Carlos Mainer nos presenta el homenaje que se celebró en Sevilla al poeta barroco Luis de Góngora y que sirvió como punto de partida, como carta de presentación grupal de lo que luego hemos conocido en los manuales de historia de la literatura como la Generación del 27.

Un término del que el propio autor huye, porque, como dice en el prólogo, "tiene más de memoria histórica que de historia", al tiempo que subraya que no pretende clasificar, algo que, a su juicio, "siempre tiene algo de embalsamar".

De hecho, afirma Mainer en declaraciones a Efe, "el término 'Generación del 27' no llega a cuajar académicamente hasta los años 40".

Mainer nos cuenta cómo eran esos jóvenes autores -Rafael Alberti, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Federico García Lorca- que habían irrumpido en la literatura y en la poesía tras haberse bebido todo el simbolismo y el modernismo, haberlo eliminado y después haberse soltado de la mano del que consideraban su gran maestro, Juan Ramón Jiménez, para entrar en el mundo de las vanguardias y sobrepasarlas.

LA DIVERSIÓN DE LA POESÍA Y EL JUANRAMONIANO DESDÉN.

Eran jóvenes burgueses, cultos; en su mayoría de buena familia, universitarios, sin grandes preocupaciones económicas; "asobrinaditos", dice Mainer que los llamará Juan Ramón, con su característico desdén hacia todo lo que no acababa de gustarle, que era prácticamente todo.

"Juan Ramón tuvo como una especie de episodio de celos hacia ellos. Seguramente, es el gran poeta español del siglo XX y uno de los mejores poetas europeos del siglo XX, pero como persona era bastante inaguantable. Tal vez, pensaba que le debían más respeto", sostiene Mainer.

Y el acto del Ateneo de Sevilla en el que el 17 de diciembre de 1927 se rinde homenaje a Góngora en el tercer centenario de su muerte es en realidad un pretexto para que estos jóvenes poetas acudan "a celebrarse a sí mismos", como afirma Mainer en su libro. No era tanto para rendir tributo a Góngora, al que, sin embargo, admiran como poeta de luminosas metáforas y al que alguno de ellos (Alonso) "traducirá" y desmenuzará en su esclarecedor estudio dedicado a las "Soledades.

EL GOLPE QUE ACABÓ CON TODOS LOS GOLPES.

Del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 se ha escrito, hablado, teorizado y elucubrado hasta la saciedad. Para algunos aun no está dicha la última palabra. Para otros, esta todo clarísimo y ya se sabe toda la verdad.

El historiador Juan Francisco Sánchez es muy claro al respecto cuando en declaraciones a Efe afirma que "saber toda la verdad sobre el 23-F sería una extraña anomalía, porque no hay ningún episodio histórico del que lo sepamos todo".

"La verdad oficial sobre el golpe tiene lagunas, pero se acerca más a lo que pasó que ciertas interpretaciones 'creativas', por llamarlas de alguna forma, del 23-F. Algunos de los que se preguntan si algún día sabremos toda la verdad sobre el 23-F no aspiran a que sepamos más, sino a que sepamos menos", destaca.

Si para algo sirvió el fracasado golpe, sostiene Fuentes, fue para eliminar cualquier otra tentación en el mismo sentido, si bien hubo un conato en 1982, que fue abortado aun plena fase preparatoria.

El 23-F "es sin duda el último golpe militar. Después de 1981 y sobre todo de 1982 el golpismo quedó muy debilitado hasta prácticamente desaparecer; primero, por el mal papel que hicieron los golpistas en el 23-F y en el juicio posterior; segundo, porque tenían ya la certeza de que cualquier intento de golpe contra la democracia tendría que ir también contra el rey y, por último, por el resultado de las elecciones de 1982: amplia mayoría del PSOE con una altísima participación".

Por Fernando Prieto Arellano