Soledad Sevilla (Valencia, 1944) ha mantenido a lo largo de su vida una trayectoria marcada por la incansable exploración de la luz y del espacio, tanto en sus cuadros como en sus instalaciones, que le han hecho hoy ganadora del Premio Velázquez de Artes Plásticas.

"No me lo esperaba, es el más alto galardón que se pueda recibir, como el Nobel de las Artes Plásticas y estoy casi preguntándome si esto es realmente para mí", ha declarado a Efe poco después de hacerse público el fallo.

El galardón, dotado con 100.000 euros, reconoce el carácter pionero de Sevilla en el Centro de Cálculo de la Complutense, y la "solvencia" con la que ha pasado de la pintura a la instalación.

"Desde el primer momento quise que la pintura se desarrollara en el espacio, analizar toda esa geometría con la que estaba trabajando por techos, paredes...", ha recordado la artista, cuyo trabajo está marcado por un fuerte componente de investigación, muy minucioso, pues en ocasiones tarda varios años en acabar cada obra.

Sevilla pertenece a la abstracción racional, guíada por la forma y el color, casi siempre de grandes dimensiones. "Yo expreso mejor lo que quiero en una tela grande y eso, a su vez, envuelve más al espectador, crea más la sensación de espacio", ha explicado.

En esa búsqueda trabajó con series, siendo las más conocidas las de "La Alhambra" y la de "Las Meninas", atraída por la atmósfera creada por Velázquez, y de allí dio el salto definitivo a la instalación con el objetivo de "adaptar una idea al espacio que esta requiriese".

Pionera en España de este formato, una de las primeras instalaciones que realizó fue la del Castillo de Vélez Blanco, con una proyección sobre sus muros desnudos del pórtico renacentista que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York, o la intervención del Palacio de Cristal de Madrid con la bóveda celeste.

Entre sus exposicones más importantes se encuentran asimismo varias retrospectivas de su obra pictórica en Fundación Bancaja (2019) o el CEART (2018), y la muestra en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC, 2019) de las instalaciones "La Algaba", "Vélez-Blanco" o "El Rompido", que donó a la institucion.

Con varias retrospectivas actuamente expuestas, como la del Colegio de Arquitectos de Sevilla con motivo de su nombramiento como "doctor honoris causa", trabaja en un proyecto para el Patio Herreriano de Valladolid que estará listo a finales de enero y que consiste en una instalación en la capillla y la exposición de los últimos cuadros que está realizando.

"Me falta poco. Se trata de un proyecto de pintura sobre Fernando Pessoa, del que ya había hecho una instalación y me faltaba desarrollarlo en pintura", ha informado Sevilla.

A pesar del alcance actual de su obra, Sevilla reconoce que su condición de mujer le pasó factura en sus inicios.

"Cuando todos mis compañeros y amigos ya eran famosos, yo no podía ni exponer, entre otras cosas porque estaba haciendo un arte que no se ajustaba a la tendencia general", ha señalado.

Preguntada por alguna asignatura pendiente o por nuevos retos que afrontar hoy por hoy a partir del empuje que proporciona el Premio Velázquez, Sevilla ha afirmado que su relación "con la vida y con el arte es diferente".

"Yo ya soy muy mayor, todo lo que no se ha podido hacer hasta ahora, se hace de otra manera, de forma que pueda afrontarlo y absorberlo", ha remachado, en una nube todavía, sin tiempo siquiera para pensar qué hara con la cuantía del premio.