EFECannes (Francia)

La actriz británica Tilda Swinton, en competición en el actual Festival de Cannes con "Three thousand years of longing", de George Miller, hizo este sábado un fuerte alegato en favor de la gran pantalla: "Esa es mi bandera".

"No provengo de la pequeña pantalla, sino de la mayor pantalla posible. Esa es mi bandera y la bandera que ondeo", dijo la intérprete en conferencia de prensa durante la 75 edición del certamen, que se celebra desde el 17 de mayo y hasta el día 28.

Cannes, dijo, "es posiblemente la pantalla más bonita del mundo" y aseguró que siempre es un orgullo para ella presentar su trabajo en este festival.

Su primera película en competición fue "Aria", en 1987, dentro de una larga lista en la que también están "Broken flowers" (2005), "The man from London" (2007), "We need to talk about Kevin" (2011) "Only lovers left alive" (2013) o el año pasado "The French dispatch".

La gran pantalla, añadió, "nunca miente". "Es un espacio muy forense, que refleja cada detalle".

La polémica en torno a la pequeña pantalla y las plataformas ha rodeado Cannes desde hace años. Tras la controversia de 2017 en la competición de dos filmes de Netflix, -"Okja" y "The Meyerowitz Stories"- estrenados directamente en televisión, el festival decidió incluir la obligación de pasar por las salas para poder aspirar a premio.

Swinton, protagonista también de "Okja", interpreta en "Three thousand years of longing" a Alithea Binnie, una mujer de letras, solitaria pero satisfecha con su vida, que en un viaje por trabajo a Turquía, adonde acude para dar una conferencia, se encuentra con un genio de la lámpara (Idris Elba), con cuya aparición el relato integra de forma constante mitología en la ficción.

"George me dijo: 'Vamos a hacer una pequeña película, no te preocupes. En una habitación, una conversación entre dos personas, y cuando la vi anoche es algo enorme, fue sobrecogedor, pero consigue que se sienta real".

Para un intérprete, añadió, da igual que haya que actuar en una gran batalla o en una habitación, porque "lo importante es que resulte auténtico".

Swinton apuntó que no escoge papeles, "sino personas". Conoció a Miller hace cinco años en Cannes, en el 70 aniversario del certamen, cuando en la cena de celebración, en la que dijo no conocer a mucha gente, comenzó a hablar con el cineasta. "A los 15 minutos me di cuenta de quién era. Nos volvimos amigos y un año después me mandó el guión".