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Convencido de que adaptar no es plagiar sino "interiorizar", el ilustrador catalán de origen serbio, Toni Fejzula, ha profundizado en las posibilidades del lenguaje del cómic para reinventar "Patria", la novela de Fernando Aramburu, un desafío al que ha querido "aportar algo nuevo".

Cuando una editorial como Planeta Cómic llama a tu puerta para proponerte con toda libertad adaptar la que quizá sea la novela más importante de los últimos años tienes dos opciones, según cuenta a Efe Fejzula: "ir con miedo, sigilosamente" para que nadie se "enfade", o pensar que vas a hacer "algo nuevo".

Y este artista bregado en el mercado estadounidense ha optado por la segunda, porque ha conseguido traspasar la novela de Aramburu de la mano de un lenguaje comiquero "experimental", una manera de enfrentarte a la historia en la que el lector tendrá que poner de su parte, porque Fejzula no lo pone fácil, ni tampoco difícil, solo nos reta.

Lo hace porque en "Patria", el cómic, la lectura de la vida de Bittori y Miren, de Joxe Mari, Xabier, Arantxa o Nerea no está condicionada por el tiempo, sino que a través de silencios, páginas repletas de viñetas mudas, cambios de color, los saltos temporales se van dando paso de manera fluida para seguir sufriendo sin necesidades de "flashback" con estos personajes de carne y hueso.

Un concepto que para entenderlo el autor da consejo: "El lenguaje experimental al principio es algo complejo, cuando ves la película "Origen" de Nolan tiene un lenguaje muy transgresor, pero al estar presentada de una forma fluida el lector lo asume como algo sencillo de digerir".

Y este ejercicio de originalidad efectivo lo tuvo claro desde que hace dos años aceptó el encargo, fecha en la que también supo que se rodaría una serie de televisión basada en el que fuera Premio Nacional de Narrativa 2016.

"Así que pensé que tenía que hacer algo especial a través del cómic, cuyo valor básico es que la temporalidad la controla el lector, porque en el cómic nadie obliga a leer cronológicamente y puedes hacer lo que te da la gana", matiza este serbio afincado desde hace 27 años en Barcelona.

Por eso, "sin miedo" y haciendo caso a Stefan Zweig, confiesa, ha "podado" a "Patria" sin desaprovechar la "flexibilidad cronológica" con la que también juega Aramburu en esta obra. "Sopesé muchas opciones y pensé que lo mejor era mantenerla y hacer el texto del cómic lo bastante fluido para que el lector lo lea pero no le importe que de una viñeta a otra puedan pasar un montón de años".

Tal ha sido la síntesis que Fejzula ha hecho de la historia que, de las más de 600 páginas escritas por Aramburu, él las ha dejado en 282.

Además de hacer un ejercicio narrativo brillante, Fejzula ha puesto al servicio del guión su particular arte expresionista con el dibujo y el uso del color para darle más sentido a la obra de Aramburu, un libro que ha "calado tanto" porque "tocó una fibra muy sensible de este país".

"La novela se va recordar con el tiempo no solo por lo bien que está hecha, sino porque este país necesitaba escuchar algo así", expresa.

En concreto, en estas páginas cada personaje tiene un color, como el azul de Bittori o el rojo de Miren, la tristeza y el odio. O el verde de Arantxa, porque así ha reflejado el artista a este personaje que "intenta a hacer de puente, de puente con la víctima".

Aunque no ha mantenido ninguna conversación con Aramburu, sí que sabe que el escritor vasco ha quedado satisfecho con este cómic con el que Fejzula "sella el testimonio" de esta historia, desgraciadamente real.

Pilar Martín