EFEMálaga

Las pinturas circenses del francés Toulouse-Lautrec (1864-1901), el gran artista de la bohemia, la noche canalla y los bajos fondos parisinos de finales del siglo XIX, aterrizan en el Museo Thyssen de Málaga en "Au cirque" (En el circo), una exposición de 46 obras en las que el autor plasma la fascinación de los espectáculos de circo.

Creadas en 1899 y editadas tras su muerte, las pinturas recogen la historia "bellísima, de superación y creación" del artista, según ha explicado este viernes en la presentación la comisaria de la muestra, Lourdes Moreno.

Dibujadas desde una mirada de "voyeur"; bailarinas con cancán, payasos, arlequines, equilibristas y números ecuestres son algunas de las imágenes que se presentan, todas ellas realizadas con encuadres innovadores, "jamás vistos en una obra de arte", en los que se aprecian la influencia de la fotografía y el grabado japonés.

La temática de estas pinturas y su punto de vista revolucionario cautivaría en los años inmediatos a los artistas de la vanguardia y el diseño elegante de sus líneas, la fluidez de sus dibujos y las curvas que emplea en algunas de las escenas anticiparían el arte modernista que llegará después.

La disoluta vida de Toulouse-Lautrec, causada por su alcoholismo, la sífilis y su propio deterioro físico, generó que su salud se volviera crítica en 1899, cuando tuvo que ser ingresado en un sanatorio a las afueras de París.

Moreno ha explicado que, a través de estos dibujos, el autor "compró su libertad", ya que los utilizó para mostrar a sus doctores que podía dejar de estar ingresado y volver a realizar una vida normal; pero tras un año recorriendo Francia, finalmente murió pocos meses después a sus 36 años.

Después su muerte, su madre y su amigo Maurice Joyant se encargaron de dar a conocer estos dibujos, para cuya reproducción se utilizó la técnica de goma bicromatada, que permitió observar el trazado de las líneas que creó el propio artista, incorporar el color y lograr de esta manera la sensación de estar contemplando sus trazos originales.

Una de las obras más destacadas de la muestra es la litografía "La payasa sentada, Mademoiselle Cha-U-Kao" (1899), cuyo nombre significa "ruido y caos" y que representa a una artista circense sentada con las piernas abiertas; posición que -como ha explicado la comisaria de la muestra- refleja una mujer muy alejada de las convenciones sociales propias de una dama de su tiempo.

"Con esta exposición representamos una historia fantástica a nivel plástico y artístico, pero también una historia humana de superación encomiable", ha explicado Lourdes Moreno, para quien la muestra es "un canto de cisne" de un autor considerado como uno de los padres de la modernidad.

Todas las obras de la colección fueron publicadas en la prensa de la época o en porfolios, proceden de la colección de Jean Pierre Gimbergues y podrán visitarse desde este viernes hasta junio en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, tras su presentación presidida por el alcalde malagueño, Francisco de la Torre.