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La reina Poppy, cuya fe ciega en la unidad y la felicidad a través de la música pop consiguió derrotar a los Bergens en el verano de 2016, regresa en la segunda entrega de este filme de animación que llega hoy a las pantallas españolas tras un éxito arrollador en EE.UU., donde se estrenó directamente en internet.

"Trolls 2: gira mundial" es la secuela de la exitosa comedia musical de animación estrenada hace cuatro años y devuelve la misma energía pop azucarada que su predecesora, pero lo hace de forma musical y con un guion más maduro en el que brilla la tolerancia.

"La película trata sobre cómo todas las voces se unen para crear una armonía. Todo procede de la historia, o no destilaría autenticidad. En aquel momento, con la película Trolls, había una canción que ponía contento a todo el mundo. Te hacía literalmente ponerte a cantar y bailar. En 'Trolls 2 - Gira mundial', el objetivo es unir a todos", explica la productora Gina Shay en las notas de producción del filme.

Al principio de los tiempos, el Reino de los Trolls vivía por y para la música, sin importar los géneros. Pero, un día este paraíso musical se quebró en seis tierras diferentes debido a las diferencias de gustos y enfrentamientos entre ellos: los reinos del pop, rock, funk, country, techno y la música clásica.

La reina Bárbara, miembro de la realeza del hard rock, y su padre, el Rey Metal quieren acabar con el resto de géneros musicales e imponer el reinado del rock.

Con el destino del mundo en juego, Poppy (Anna Kendrick) y Branch (Justin Timberlake), junto con el resto de la pandilla -Grandullón, Chanelle, Satén, Cooper y Guy-, visitarán los demás reinos para unir a los Trolls contra los planes de Barb de eclipsarlos a todos.

El personaje de Poppy es el que más ha cambiado respecto a la primera cinta. Los cuatro años que han pasado entre el estreno de "Trolls" y el de su secuela han hecho mella en la reina de la tribu pop, que pasa de ser una recién llegada a convertirse en una joven que afronta un proceso de maduración muy necesario para ser una líder.

"Cuando Poppy descubre que todas las voces importan y que todos necesitamos aprender a escuchar más que nunca, empieza a entender mejor a sus camaradas Trolls y decide que su tribu debe vivir en paz y armonía musical con el resto del mundo Troll y no por encima", señalan los realizadores Walt Dohrn y David Smith.

Porque en esta nueva entrega se amplía y mucho el mundo de los Trolls y el de sus géneros musicales favoritos. Por ejemplo, los cazarecompensas son temibles bandas de reguetoneros, cantantes de k-pop o artistas de yodel.

Conocer a estas nuevas razas es uno de los mayores atractivos del filme, que ha cuidado cada detalle y da a cada uno de estos grupos su propia estética, color e incluso forma de vida basadas en un género musical.

Los Techno Trolls tienen el pelo de neón brillante y corazones pixelados y pulsantes, las paredes de "Vibe City" (lugar de los Trolls funk) se ondulan como una lámpara de lava al estilo de los años 70 o el estilo barroco rococó lleno de oro y brillo en Villa Sinfonía.

En esta segunda entrega, la banda sonora se mantiene como una de las grandes apuestas, con canciones que van desde las Spice Girls a Curtis Mayfield, pasando por obras de Beethoven, la versión tecno de "One more time", de Antonhy Ramos, o el reggaeton de J.Balvin.

"Me encanta la energía de este personaje. En la escena inicial, todo el mundo está de fiesta y él es simplemente el tipo (al frente). Crecí amando la música, el baile y la fiesta, así que creo que era una elección apropiada para este rol", defendía en una entrevista con motivo del estreno en EE.UU. Ramos, que pone la voz a King Trollex, el apasionado DJ a los platos del mundo techno.

Una película de DreamWorks que está dirigida principalmente a un público infantil, que incide en la importancia de la tolerancia y que cuenta con los puntos justos de humor y referencias para que los espectadores adultos puedan sentirse parte de la historia.

"Trolls 2 - Gira mundial" llegó a las plataformas estadounidenses el pasado 10 de abril a un precio de 19,99 dólares -poco más de 18 euros- debido a que prácticamente todas las salas de EE.UU permanecían cerradas por la pandemia. Y consiguió recaudar cerca de 100 millones de dólares en sus primeras tres semanas.

Silvia García Herráez