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La historia del primer alcalde franquista de un pueblo andaluz que escondió a su predecesor, el regidor republicano, para salvarle la vida, ha inspirado la tercera novela del farmacéutico malagueño Rafael García Maldonado, "Tras la guarida" (Anantes).

El autor ha explicado a Efe que su obra "parte de una historia real" que le contó en un pueblo de la comarca sevillana de Los Alcores un hombre de 90 años que decía ser hijo de aquel primer alcalde franquista:

"Esa fue la chispa de la que partió mi novela; me dijo que su padre fue el primer alcalde franquista de su pueblo, y que escondió en una cabaña al alcalde anterior, republicano y amigo, durante cinco años".

"A veces era él el que le llevaba tabaco o comida, y le fascinó el amor que su padre -enemigo ideológico- tenía por aquel hombre tan culto que se pasaba el día leyendo y que, sin embargo, malvivía como una alimaña del bosque; ante esa historia que el anciano me narró sin darle ninguna importancia, sentí una emoción pueril, casi se me saltan las lágrimas al darme cuenta de que tenía una novela".

"A partir de ahí comenzaron a brotar personajes y una trama casi policíaca", ha señalado García Maldonado, quien asegura que en esta obra se lanzó a escribir como lo hicieron sus mitos literarios, William Faulkner y Juan Carlos Onetti: "Escribí la historia a través de sus testigos, de sus puntos de vista subjetivos".

La propuesta literaria es que el lector vaya construyendo la historia, "que al final arme entero el relato con la información que le dan los personajes", según el autor.

García Maldonado admite que "Tras la guarida" entronca con el tema de los denominados "topos" del franquismo: "Claro que sí, que se debe de haber colado lo que esas historias me impactaron en su día, como la de aquel alcalde de Mijas (Málaga) que vivió encerrado en una habitación de su casa durante cerca de cuarenta años, en permanente tensión y pánico".

Según el autor, "se ha escrito mucho sobre la Guerra Civil, pero con trazo grueso y de las trincheras, pero no tanto sobre los dramas personales y situaciones espeluznantes en lo cotidiano; la guerra me interesa mucho, la toqué en la primera novela y la conté a ojos de un soldado de 17 años, ahora, en la tercera, vuelvo a la posguerra, a los escombros que dejó el desastre".

De las ficciones que parten de hechos reales, ha señalado: "Casi todo lo que escribo nace de un relato que ha ocurrido, de, por así llamarlo, una verdad, un hecho real; sólo que lo hago literatura llevándolo a un territorio mítico".

"Nadie puede poner sobre el papel lo que no tiene, y está claro que la buena literatura se alimenta de hechos, de la historia, de la realidad y la vida; la imaginación no existe -en eso coincido con mi admirado (Antonio) Lobo Antunes-, es sólo memoria fermentada".

Acerca de la memoria histórica ha dicho: "Por supuesto que estoy a favor de desenterrar al que quede en las cunetas víctima de horrores varios; no por ideología, sino por dignidad y sentido común; España ya está madura para todo eso, ojalá los políticos sepan estarlo también; el ejemplo de 'Tras la guarida' en ese terreno es claro, entre políticos de ideología radicalmente diferente puede -y debe- haber caballerosidad, entendimiento y honor; incluso una amistad que sobreviva a la sinrazón y al odio".

"Tras la guarida" será presentada el miércoles en la sede del Centro Andaluz de la Letras, en Málaga, por el arquitecto Salvador Moreno Peralta y por el profesor universitario y ensayista Manuel Arias Maldonado.

Alfredo Valenzuela.