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Un bebé fruto de un parto anónimo, Theo, y Alice, una mujer que lleva años deseando ser madre, luchan por reunirse con la ayuda de los servicios sociales en la nueva cinta de la francesa Jeanne Herry, "En buenas manos", un drama familiar que llega a España el 1 de mayo.

"Fue un placer mostrar toda una paleta de feminidades, mujeres activas que hacen, que sienten, que son completas", ha declarado Herry a Efe, que dirige un reparto mayoritariamente femenino encabezado por Sandrine Kiberlain, Èlodie Bouchez, Gilles Lellouche, Olivia Côte y Miou Miou, madre de la realizadora.

Trabajar con ella fue "emocionante", dice Herry, también guionista de la cinta, que destaca el amor que se profesan como un punto a favor del trabajo conjunto en la película.

De hecho, la cinta arranca con la voz de la afamada actriz francesa: "Es una voz que me conmueve y era importante que estuviese aquí, en una película que habla de la unión y la ruptura maternal", ha señalado la directora.

Explica Herry que la idea de tratar los entresijos del proceso de adopción de un recién nacido en su segundo largometraje tras "Elle l'adore" (2014) le surgió cuando alguien cercano adoptó a un bebé tras un parto anónimo, una realidad que le pareció "muy novelesca y muy cinematográfica" y con la que se podía hacer "una magnífica ficción".

El resultado de esa ficción presenta a una universitaria que se niega a dar su nombre en el hospital al dar a luz a Theo, que automáticamente pasa a los servicios de adopción que intentarán darle al bebé una madre adoptiva, mientras que en el otro extremo Alice, de 41 años y soltera, lleva años anhelando la maternidad.

Sobre la presencia de bebés en su cinta, Herry destaca que son "vectores de sensaciones muy fuertes", algo que cree que es "lo que hay que trabajar en el cine, su esencia", aunque reconoce la necesidad de "organización" para poder tratar con "muchos bebés para cubrir las distintas etapas, que además tuviesen un parecido físico real".

"La película tenía que estar con él, centrarse en él, se necesitaba tiempo para filmarle", afirma Herry, que coloca a los personajes hablando a un bebé de forma "normal, sin ñoñerías, siendo muy firmes".

Por su parte, Olivia Côte repite bajo la dirección de Herry encarnando a Lydie, "un pilar muy sólido, que acompaña a la protagonista cuando más necesita apoyo" al ser una de las trabajadoras de los servicios de adopción que luchará para que Alice, una mujer soltera, se convierta en la madre del recién nacido Theo.

"Que una madre soltera adopte a un recién nacido es algo que ocurre muy poco, existe para niños un poco mayores", añade Côte que destaca la concentración que reinaba en el rodaje ya que "había que meterse más en el papel, tener más cuidado, porque es una historia muy emocional".