EFENueva York

Una destacada pieza de Roy Lichtenstein, "Nude with Joyous Paiting", alcanzó este viernes los 46 millones de dólares en la que ha sido la primera maratón global de subastas de Christie's, que pasó por Hong Kong, París, Londres y Nueva York y se alargó cerca de cuatro horas.

Se trataba de la respuesta de esta casa líder en su sector a la crisis del coronavirus que, gracias a la tecnología, puedo celebrar cuatro subastas consecutivas de arte del siglo XX desde sus sedes más importantes, retransmitidas por internet y en las que participaban compradores de todo el mundo.

Vendida durante el tramo neoyorquino de la subasta, la obra de Lichtenstein, realizada tan sólo tres años antes de su fallecimiento en 1997 y que forma parte de su última serie de grandes desnudos, alcanzó con facilidad los 40,5 millones de dólares y tras sumar tasas e impuestos llegó a los 46,2 millones.

CUATRO CIUDADES EN LA MARATÓN

El carácter novedoso del formato llevó a que la subasta, que debía empezar en Hong Kong a las 20.30 de la tarde, arrancara con casi una hora de retraso.

Ahí se ofrecieron 10 piezas, entre las que despuntó "Frost (1)", de Gerhard Richter, que rozó los 80 millones de dólares hongkoneses (más de 10 millones de dólares estadounidenses), superando rápidamente el precio máximo estimado.

También tuvo un papel destacado "Yellow Quadrangle", del japonés Takeo Yamaguchi, por el que se pagó más de 15 millones de dólares hongkoneses (casi 2 millones de dólares estadounidenses), quintuplicando el valor máximo que la casa de subastas había calculado para esta pieza.

Acto seguido, en París salieron a la venta 16 lotes, entre los que destacó el "Pourleche fiston", de Jean Dubuffet, cuyo precio máximo se había estimado en 5 millones de euros y terminó vendiéndose por más de 6,5 millones, incluyendo tasas e impuestos.

Desde la ciudad de las luces la subasta se trasladó a Londres, donde se ofrecían 18 lotes y había apenas un puñado de asistentes socialmente distanciados frente al rematador.

En esta tercera subasta destacó la venta de un René Magritte, "L'Arc de Triomphe", valorado entre 6,5 millones y de 9,5 millones de libras, y que fue vendido por una cifra notablemente superior: 17,7 millones de libras (22 millones de dólares).

En la capital del Reino Unido se vivió además una larga pugna entre un comprador de Hong Kong y otro de Londres por el "Jade Plant" (1988), de David Hockney, que elevó el precio final a 4,1 millones de libras (5,1 millones de dólares) pese a estar valorado entre 1,5 millones y 2,5 millones de libras.

En el episodio final, el de Nueva York, además de Lichtenstein, el español Pablo Picasso fue uno de los protagonistas, después de que su obra "Les femmes d'Alger" superara el precio estimado y alcanzara los 29,2 millones de dólares.

Además, otra pieza más modesta del malagueño, "Baigneuses au ballon", se vendió por más de 4,5 millones de dólares, más del doble del máximo estimado, mientras que "Baigneuses, sirenes femme nue et minotaure" alcanzó los 8,1 millones de dólares, dentro de lo previsto.

El "Onement V", de Barnett Newman, sin embargo, no fue recibido con demasiado entusiasmo, y el precio de martillo se quedó en 27 millones de dólares, por debajo del valor mínimo que se había estimado, y que sumadas las tasas y los impuestos quedó en 30,9 millones.

Tampoco alcanzó el precio previsto el "Complements" de Brice Marden, cuyo precio de martillo fue de otros 27 millones de dólares, pese a que se había estimado entre 28 y 35 millones, pero aun así, el monto final, con tasas e impuestos, marcó un récord para el artista al situarse en casi 31 millones.

En la venta también se alcanzó una cifra máxima para Wayne Thiebaud, al pagarse 19,1 millones de dólares por su "Four Pinball Machines".

Otras piezas de menor valor atrajeron mayor demanda, como "Concetto Spaziale, Atessa", del argentino Lucio Fontana, que se vendió por cerca de 8,8 millones de dólares; "Peinture", de Joan Miró, por el que se pagaron 6,1 millones de dólares, o "From Pink Shell", de Georgia O'Keeffe, que superó los 5 millones de dólares.

Helen Cook