EFECannes (Francia)

El cineasta español José Luis López-Linares se acerca a la obra de Francisco de Goya con un documental, "Goya, el ojo que escucha", que ahonda en el impacto de su sordera y analiza el conjunto de su creación de la mano de un cicerone de excepción, el guionista francés Jean-Claude Carrière.

De este último, fallecido en febrero de 2021 a los 89 años, llega con esta cinta un testimonio póstumo que transmite tanto su conocimiento como su pasión por el pintor viajando desde al pueblo natal del artista, Fuendetodos, hasta el Museo del Prado.

El documental se ha estrenado en la sección Cannes Classics de la 75 edición del Festival de Cannes, que se celebra del 17 al 28 de mayo, y según contó a EFE este domingo su director, ha acabado siendo un doble homenaje a ambos.

"Los dos comparten el amor por España. Esa curiosidad, esa inquietud e interés por todo que tenía Goya se ve en lo que ha pintado y en Carrière en lo que ha escrito e investigado. Por eso pensamos que era un buen introductor de Goya", señaló.

Carrière forjó junto a Luis Buñuel media docena de películas, entre ellas "El discreto encanto de la burguesía" (1972), Óscar a la mejor cinta extranjera, y en este viaje a España, el último que hizo, ayuda a entender cómo Goya compensó con su mirada la ausencia de ruido y de voces debido a su pérdida auditiva.

El autor de las Majas, de "Saturno devorando a un hijo" o de "El 3 de mayo en Madrid" (1746-1828) se quedó sordo tras una enfermedad en 1793 pero esa condición no le impidió seguir disfrutando de las tertulias, de los gestos y de las risas, según refleja el documental, y la fuerza penetrante con la que escudriñaba su entorno acaba impregnando también los ojos de sus protagonistas.

"Un sordo tiene que fijarse más, por eso hemos titulado 'El ojo que escucha", apuntó López-Linares, premio Goya en 2004 por "Un instante en la vida ajena" y autor también de "El Bosco y el jardín de los sueños" (2016) o "El pollo, el pez y el cangrejo real" (2008), seleccionado en Berlín y ganador del Premio Forqué.

Con ese enfoque se acaba entendiendo que la postura de la mano de la duquesa de Alba en su retrato de blanco (1795) forme la letra g en el lengua de señas.

El director exploró la vida y obra de Goya desde una perspectiva multidisciplinar: "Más que buscar especialistas en pintura, técnicos o historiadores del arte, buscaba una comprensión distinta", y para ello entrevista desde a un astrofísico hasta un otorrinolaringólogo.

"Sus retratos son en general magníficos, fantásticos, y al lado de eso tenía una obsesión por la violencia. Creo que no hay otro pintor que haya pintado tanto cuadro lleno de violencia y desesperación como él", cuenta López-Linares.

El cineasta no le encuentra explicación: "Puedes decir que vivió tiempos violentos, pero también los vivieron los pintores que estaban a su lado. El hecho es que es increíble esa dualidad de pintar lo más exquisito y lo más violento, y todo a la vez".

Su documental está pensado no tanto para el público español como para el extranjero. "Porque en España su obra sí es conocida y pensamos que era bueno profundizar de otra manera en ella", añadió en Cannes, festival al que acude por primera vez y que dice parecerle "el mejor sitio" para estrenarlo.

De Carrière se proyectaron en el certamen en competición películas como "Le grand amour" (1969), "Taking off" (1971), "Cyrano de Bergerac" (1990) o "Le retour de Casanova" (1992). "Estuvo tantas veces que estrenar aquí creo que es un acto de justicia poética con él", concluyó el director.

Marta Garde