EFESevilla

Gustave Flaubert ya escribía cartas con 12 años, se conservan 4.488 de ellas con corresponsales como Turguénev, Maupassant, Zola y George Sand y es muy raro que alguna, incluidas las de niñez y adolescencia, no contenga una reflexión de calado, como refleja la antología que celebra en España el bicentenario del nacimiento del autor de "Madame Bovary".

Esta antología se ofrece como la primera de carácter general en España de esa monumental correspondencia, y la ha publicado Alianza Editorial con el título de "El hilo del collar", efectuada por el catedrático de la Universidad de La Laguna Antonio Álvarez de la Rosa, quien la ha seleccionado con el convencimiento de que "además de ser uno de los grandes novelistas del siglo XIX, Flaubert es un pensador".

Así se lo advertía el propio autor, a sus 18 años, a su amigo Ernest Chevalier: "Si alguna vez tomo parte activa en el mundo, será como pensador y como desmoralizador".

En las algo más de trescientas cartas seleccionadas puede encontrarse "la génesis de 'Madame Bovary' y también está la 'contabilidad' poética de Flaubert y su persecución inalcanzable de la perfección", según ha dicho a Efe Álvarez de la Rosa, quien ha eludido las notas a pie de página en favor de unas breves entradillas que contextualizan cada texto.

El antólogo confiesa que debe a esta correspondencia que se agrandara su admiración y afinidad con Flaubert, y que cuando recomienda la lectura de estas cartas aconseja hacerlo cuando se esté emocionalmente equilibrado porque "Flaubert te mete en el fondo del barranco de la condición humana".

El profesor también considera que la lectura de estas cartas es necesaria "para cualquiera que sienta la necesidad de adentrarse por los tortuosos caminos de la creación, incluso aunque no sean literarios" porque en ellas se refleja "el 'via crucis' doloroso y gozoso de la escritura, la convicción sostenida sin desaliento de que no hay fondo sin forma".

Esta antología debe su título a una metáfora con la que Flaubert describía su plan de trabajo cuando ya estaba a punto de comenzar la escritura de "Madame Bovary" y, consciente de que todo depende del plan trazado, así se lo explica a su amante Louise Colet en una de sus cartas: "Hablas de perlas, pero las perlas no forman el collar sino el hilo".

Según explica De la Rosa en la introducción a esta antología, Flaubert fue "un pesimista lúcido que, en todo caso, creyó en el ser humano individual, pero no, desde luego, en la masa, un convencido de que podemos conocer la condición humana pero no cambiarla", y que "el ayer es el hoy, menos sus circunstancias".

Las casi setecientas páginas de esta antología ordenan las cartas -la primera de ellas escrita a la edad de doce años- cronológicamente y en nueve apartados temáticos, el último de los cuales con un título que se hace realmente irresistible: "La epopeya de la estupidez humana".

Los temas más recurrentes de estas cartas, en palabras de su antólogo, son "la educación como reflejo del poder constituido, la literatura, el arte y la lectura como tablas de salvación; la muerte como corolario de la vida" y "la estupidez humana y los tópicos" como las "piedras de Sísifo" de la humanidad.

También la religión y el desprecio por las iglesias de Flaubert; "la masa y su aversión hacia la inteligencia y la belleza o el burgués "como prototipo de la necedad".

Alfredo Valenzuela