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Lo importante del festival de "eurovisión" que han creado los suizos Massimo Furlan y Claire de Ribaupierre y que se estrena el sábado coproducido por el Festival de Otoño no son los cantantes sino las letras que interpretan, escritas por once pensadores europeos para crear un debate sobre el pensamiento.

De hecho solo hay una cantante solista, Paula Ruiz, encargada en la versión española de dar voz a las letras de Jean Paul Van Bendegem (Bélgica, Región Flamenca), Vinciane Despret (Bélgica, Región Valona), Philippe Artières (Francia), Leon Engler (Alemania), Michela Marzano (Italia), Kristupas Sabolius (Lituania), Ande Somby (Noruega), José Bragança de Miranda (Portugal), Mladen Dolar (Eslovenia), Mondher Kilani (Suiza) y Santiago Alba Rico (España).

"European Philosophical Song Contest", que se estrena en los Teatros del Canal, comienza con la sintonía del Festival de Eurovisión y con Furlan y un copresentador, en este caso la española Eva Marciel, sobre el escenario dando la bienvenida al público y presentando al jurado de expertos que deberá calificar a los participantes.

La cantante interpretará en directo la primera canción en su idioma original a la vez que el público puede ver en pantalla la traducción.

Una vez que haya concluido, el jurado hará comentarios sobre el texto dando lugar "a un debate en vivo centrado en los problemas del mundo moderno", y así durante dos horas con cada uno de los temas.

Los "puntos" a las canciones, orquestadas por un equipo de músicos y compositores de Lausana, los dará el jurado pero influirá lo que opine el público y, al final, el ganador interpretará de nuevo, como en Eurovisión, el tema elegido.

"European Philosophical Song Contest" pretende reintroducir la reflexión filosófica en el corazón del entretenimiento a través de un espectáculo que enfatiza en la necesidad de recuperar el pensamiento para la cultura popular.

Furlan y Ribaupierre ya "visitaron" el Festival de la Canción de Eurovisión en su pieza "1973", en la que recreaban el concurso de aquella edición.

Esta vez han querido inventarse un concurso completamente nuevo y han encargado a ocho pensadores europeos de nacionalidades diferentes que escribieran la letra de una "canción filosófica" siguiendo la estructura de una canción tradicional, es decir, con versos, estribillo y puente.

La condición era que obviaran poesía y lirismo para centrarse en aspectos sociológicos, antropológicos o filosóficos del mundo contemporáneo.

El teatro de Furlan y Ribaupierre responde indirectamente y con humor "al creciente desprecio que el discurso populista muestra por el pensamiento crítico en favor del entretenimiento y plantea preguntas sobre la identidad de los diferentes países europeos, cada vez más frágil".