EFEValencia

El Museo de Bellas Artes de Valencia acoge hasta el próximo 6 de febrero "Creer a través de los ojos", una exposición con 44 obras de arte de fondos propios del museo que examina la seducción visual del Barroco, una época en la que ver era creer y la pintura sirvió como prueba de fe en el arco mediterráneo.

A través de los "pintores de la verdad en la Valencia del siglo XVII", esta exposición temporal tiene como eje vertebrador el naturalismo en la pintura religiosa y las razones que motivaron que en Valencia esta opción estética se mantuviera vigente hasta finales del Seiscientos, según la Conselleria de Cultura.

"Tras la eclosión del protestantismo -añade-, en los territorios católicos se desató una manera muy concreta de pintar y de esculpir a través de las imágenes religiosas porque ver era creer y la pintura sirvió como prueba de fe en todo el arco mediterráneo".

La muestra ha sido presentada por la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, y el director del Museo de Bellas Artes de Valencia, Pablo González, que es el comisario de la exposición.

Según González, "Creer a través de los ojos" pone a disposición del público la mejor producción del Barroco mediterráneo e invita al visitante a reflexionar sobre la cultura visual del siglo XVII".

La exposición está dividida en cinco secciones; la primera, 'Creer a través de los ojos', introduce al espectador en el realismo de la pintura valenciana barroca a través de naturalezas, vivas y muertas, que engañan al ojo humano, mientras 'Una cierta mirada italiana' analiza las fuentes de la corriente naturalista en la pintura valenciana empleando tanto pinturas de procedencia italiana como copias antiguas de probada presencia en Valencia.

'De la contramaniera al realismo caravaggesco' muestra la evolución de la pintura valenciana hacia presupuestos naturalistas de la mano de autores como Francisco Ribalta, Jerónimo Jacinto de Espinosa o Miguel March.

'Reliquia e imagen' presenta las bases conceptuales del realismo pictórico en el arte religioso vinculándolo a su función de testimonio de verdad doctrinal o de fe mediante dos ideas que se superponen: el arte como signo y el arte como icono.

En último lugar, 'Retrato y verdad' analiza el realismo de la pintura cuando esta se presenta al espectador como verdadero retrato, una fotografía de la realidad que debe ser totalmente verosímil.

Algunas de las obras que se exhiben son 'Crucifixión de San Pedro' y 'Decapitación de San Pablo', de Mario Minniti (1577-1640), 'San Jerónimo' y 'San Juan Bautista', de José de Ribera (1591-1652), 'Salvator Mundi', de Juan de Sariñena (1545-1619), y 'Martirio de San Pedro Mártir', de Jerónimo Jacinto de Espinosa (1600-1667).

También figuran 'San Vicente Ferrer', de Francisco Ribalta (1565-1628) y 'San Pedro Apóstol', 'San Elías y San Eliseo' y 'San Francisco de Paula', de Miguel March (1633-1670). EFE